En 1970 la televisión se comió a mi familia. La profecía de Andy Warhol
de 15 minutos de fama para todos y cada uno estalló en nuestra puerta.
Lance Loud
En 1973, la cadena norteamericana PBS (Public Broadcasting Service) transmitió un documental para televisión en 12 episodios titulado An American Family. El programa, considerado como la primera serie de estilo “reality” en la televisión estadounidense, seguía la vida cotidiana de los Loud, una familia de clase media alta de Santa Barbara, California. A partir de este momento la casa (domus, heim), el lugar privado por excelencia, empezó a ser invadida por las cámaras e intervenida por los medios. Eliminada la distancia que determina la interacción entre lo público y lo privado (9.1), algo que no es de la casa —la mirada del público, del “otro”—, penetró en esta.
Craig Gilbert, creador y productor del show, se inspiró en su trabajo como documentalista para la antropóloga cultural Margaret Mead. La idea rectora de An American Family era observar a una familia del mismo modo que un antropólogo miraría a una cultura primitiva, para lo cual Gilbert y su equipo adoptaron el estilo de cinema verité que había sido desarrollado en Francia en la década pasada. No obstante, las aspiraciones educativas del programa se vieron saboteadas por las exigencias de la cadena para garantizar un público y, por supuesto, para generar ratings.
Una vez acostumbrados a la dinámica de vivir con un equipo de grabación tras ellos, los Loud probaron ser una mina de oro: el show capturó el momento en que Pat, la madre de la familia, le pidió a su esposo Bill que se divorciaran, como también la salida del closet de Lance, el hijo mayor, que se convertiría en el primer “personaje” abiertamente gay de la televisión y un ícono de la comunidad LGBT de los Estados Unidos. Las controversias generadas por el programa y el maltrato que sufrieron los Loud a manos de la opinión pública fueron tales que se vieron los obligados a hacer un tour de entrevistas para dar su punto de vista sobre lo que había sucedido en el show. Como experimento social, An American Family fue un fracaso que sería replicado una y otra vez por el género de la telerrealidad. Como fuente de ratings fue un éxito rotundo.
Deja un comentario