§ 7.19. Guetificación

Sobre la criminalización de la raza en los Estados Unidos y sus efectos en la guetificación y el crecimiento de la población carcelaria. En una entrevista en 1994, John Ehrlichman, asesor de la campaña presidencial de Richard Nixon y co-conspirador del escándalo de Watergate, admitió que la llamada guerra contra las drogas era una forma de neutralizar a la izquierda y encarcelar ciudadanos negros:

La campaña de Nixon en 1968, y después el gobierno de Nixon tenía dos enemigos: la izquierda anti-guerra y los negros. ¿Entiendes lo que digo? Sabíamos que no podíamos hacer ilegal el estar contra la guerra o ser negro, pero al hacer que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego criminalizar fuertemente ambas drogas, podíamos afectar esas comunidades. Podíamos arrestar a sus líderes, allanar sus casas, interrumpir sus reuniones y vituperarlos noche tras noche en las noticias. ¿Sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto que sí.1

Estos actos descarados y sádicos de cacería legal y mediática contra disidentes y minorías raciales resultaron no solo en un aumento dramático de la población carcelaria de los Estados Unidos —que actualmente aloja el 25% de la población carcelaria mundial—, sino que estigmatizaron a dichas minorías y polarizaron a la población en general sobre los métodos con los que se debía tratar el problema de las drogas, marcando la pauta sobre la criminalización del consumo y dándole a un problema que podría tratarse desde el punto de vista de la salud pública una solución insuficiente que engendraría un círculo vicioso de represión, crimen y castigo.

Que la violencia engendra violencia, dicen Chris Hedges y Joe Sacco, es tan antiguo como la Biblia:

Del mismo modo, la violencia gubernamental —fuerza bruta, guetos de los cuales los pobres rara vez pueden escapar, encarcelaciones en masa— es contrarrestada por la violencia callejera de las personas enfurecidas. Los guetos conducen a los desheredados hacia las prisiones para que, después, salgan de ellas y reincidan, en un ciclo que asegura que jamás escapen de los muros, visibles e invisibles, que los cercan cual ovejas. Maleados en las calles, maleados a veces en casa y maleados también en prisión, acaban atacando con una furia autodestructiva. Y, dado que en su mayor parte carecen de formación y que una gran cantidad de ellos han sido etiquetados por el estado como delincuentes convictos, no tienen otro lugar al que ir que a aquel del que vinieron.2

Estos guetos de muros visibles e invisibles —o “colonias internas” en el original en inglés—, no son otra cosa que un campo de cacería de los pobres y desposeídos. 


  1. Tim Walker “Richard Nixon used America’s ‘war on drugs’ as excuse to target ‘anti-war left and black people,’ claims former aide” independent.co.uk, March 23, 2016, https://www.independent.co.uk/news/world/americas/richard-nixon-used-america-s-war-on-drugs-as-excuse-to-target-antiwar-left-and-black-people-claims-former-aide-a6948521.html ↩︎
  2. Hedges y Sacco, Días de destrucción, días de revuelta, 78. ↩︎

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