§ 10.25. Bola de cristal

Everybody knows that the boat is leaking
Everybody knows that the captain lied
Everybody got this broken feeling
Like their father or their dog just died

Leonard Cohen – Everybody Knows

La forma de vigilancia preventiva que logra entreverse en los audios de Hondurasgate (10.24) constituye precisamente uno de los campos en los que se ha especializado Palantir, empresa cofundada por Peter Thiel —uno de los inversores vinculados a Próspera— y respaldada en sus primeros años por In-Q-Tel, el fondo creado por la CIA para conectar a la comunidad de inteligencia estadounidense con empresas tecnológicas emergentes. Surgida en el contexto posterior al 11 de septiembre, Palantir convirtió la integración de grandes bases de datos, el análisis de relaciones y la detección algorítmica de patrones en una infraestructura destinada a agencias de inteligencia, fuerzas de seguridad y organismos militares.

Esta trayectoria resulta especialmente visible en Project Maven, el programa del Pentágono para aplicar inteligencia artificial al análisis de imágenes y datos procedentes del campo de batalla. Luego de que Google decidiera no renovar su participación en 2018 después de una fuerte protesta interna de sus empleados (10.22); Palantir adquirió un papel central en el programa y en 2024 recibió un contrato de 480 millones de dólares para desarrollar el Maven Smart System. El episodio sintetiza una transformación más amplia: tecnologías inicialmente desarrolladas dentro del ecosistema civil de Silicon Valley han pasado a integrarse de manera cada vez más profunda en las infraestructuras militares y de inteligencia estadounidenses.

En 2024 la compañía formalizó una alianza estratégica con el Ministerio de Defensa israelí para suministrar tecnología para la guerra en Gaza, una relación que la propia empresa ha confirmado en sus documentos corporativos. Palantir se ha convertido en un proveedor global de infraestructuras capaces de integrar información estatal, producir inteligencia operativa y transformar enormes volúmenes de datos en decisiones de seguridad. Y es precisamente este modelo el que comienza a adquirir una presencia creciente en América Latina.

El caso más avanzado es el de Ecuador. En mayo de 2025, durante el gobierno de Daniel Noboa, el Servicio Nacional de Aduana comenzó a utilizar Palantir Foundry para integrar grandes volúmenes de información, identificar patrones de riesgo, detectar contrabando y combatir la defraudación tributaria.1 El primer contrato, gestionado a través de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones, ascendió a aproximadamente 6,6 millones de dólares. La relación no se detuvo allí. En enero de 2026, Noboa se reunió en Davos con el CEO de Palantir, Alex Karp, mientras funcionarios ecuatorianos anunciaban conversaciones para extender estas tecnologías hacia áreas como minería y pesca ilegal, fraude en el sector público y, de manera más general, seguridad, defensa e inteligencia. También se anunció la intención de abrir una oficina de Palantir en Ecuador. Para 2026, Aduanas buscaba además prolongar durante varios años el acceso a la plataforma mediante una contratación valorada en más de 17 millones de dólares.

Argentina representa un escenario distinto y todavía más ambiguo. Peter Thiel se reunió oficialmente con Javier Milei en la Casa Rosada el 23 de abril de 2026, acompañado por representantes de Thiel Capital y Founders Fund.2 La visita adquirió particular relevancia debido a la reorganización de los organismos argentinos de inteligencia y al acercamiento estratégico del gobierno de Milei tanto a Estados Unidos como a Israel. Sin embargo, hasta septiembre de 2026 no existe evidencia pública concluyente de un contrato formal entre el Estado argentino y Palantir. Precisamente esa falta de claridad dio lugar a pedidos de información en el Congreso argentino sobre posibles negociaciones con la empresa. Más que una implementación demostrada, el caso argentino muestra por ahora la construcción de un espacio político, regulatorio y empresarial receptivo a este tipo de infraestructura.

Colombia, posee un antecedente que precede a ambos casos. Durante la pandemia de 2020, el DAPRE (Departamento Administrativo de la Presidencia) celebró con Palantir el Acuerdo de Tecnología 011-20, mediante el cual la plataforma Foundry fue utilizada para integrar y visualizar información asociada a CoronApp y apoyar los esfuerzos gubernamentales de detección y mitigación del Covid-19.3 Los propios informes oficiales del acuerdo confirman el funcionamiento de Foundry dentro de esta infraestructura pública. Investigaciones posteriores sostienen que CoronApp llegó a concentrar información personal y sanitaria de alrededor de catorce millones de personas, aunque la dimensión exacta de los datos transferidos y las condiciones de su tratamiento han sido objeto de debate.4

Este episodio adquiere una nueva relevancia en 2026. En agosto, investigaciones periodísticas informaron que Víctor Muñoz, antiguo funcionario del gobierno de Iván Duque, había planteado incorporar tecnología de Palantir a sistemas estatales que reunirían información procedente de inteligencia, Fuerzas Militares, Policía, Fiscalía, Migración y la Unidad de Información y Análisis Financiero.5 Hasta el momento, lo conocido públicamente corresponde a una propuesta y no a la demostración de que semejante integración haya sido ejecutada. Pero es precisamente esta posibilidad la que permite cerrar provisionalmente el arco regional: Ecuador demuestra la entrada efectiva de Palantir en funciones estatales de control; Argentina muestra su aproximación directa a las élites políticas y económicas; y Colombia aporta tanto el antecedente de una infraestructura de datos ya operada por la compañía como la posibilidad de ampliarla hacia funciones de inteligencia y seguridad.

Lo que comienza a dibujarse en América Latina no es simplemente la expansión comercial de una empresa de software, sino la privatización parcial de una función que históricamente ha sido del estado-nación: su capacidad para ver y controlar su territorio, identificar a quienes lo habitan, relacionar sus datos y convertir esa información en decisiones. Palantir no necesita sustituir formalmente al Estado para adquirir una posición soberana dentro de él. Basta con convertirse en la infraestructura mediante la cual el Estado ve. Países como los latinoamericanos en los que la presencial estatal y la gobernabilidad han sido históricamente deficientes, se convierten en laboratorios ideales para el tipo de despolitización libertaria de empresas como Palantir.

Aquí el paradeisos alcanza una nueva configuración. Ya no se trata únicamente de delimitar una zona de excepción —como ocurre territorialmente en Próspera— ni de eliminar el anonimato para volver identificable a la presa. Se trata de construir el ojo que permite localizarla y perfilarla. La excepción territorial, la desanonimización digital y la inteligencia predictiva aparecen entonces como componentes distintos de una misma arquitectura: un espacio en el que las fronteras entre tecnología privada, soberanía estatal, inteligencia y guerra se vuelven progresivamente indistinguibles. Bajo esta lógica, el parque de cacería deja de ser solamente un territorio, topos: se convierte en una infraestructura de visibilidad que cubre potencialmente la totalidad de la sociedad civil. El parque de cacería convertido en panóptico digital.

Pero hay algo irónicamente desafortunado en el nombre Palantir para una tecnología que aspira a convertir enormes volúmenes de datos en una imagen inteligible del mundo. El término proviene del imaginario de El Señor de los Anillos: los palantíri —singular palantír, “aquello que ve desde lejos”— eran piedras videntes de origen élfico, siete de las cuales fueron llevadas a la Tierra Media por los númenóreanos. No podían mentir ni producir ilusiones falsas, pero eso no significaba que ofrecieran una visión completa o neutral de la realidad. Lo que mostraban dependía del punto de vista, de la voluntad del observador y, sobre todo, de la capacidad de otro usuario para orientar la atención hacia una imagen determinada. La verdad del palantír era, por tanto, una verdad parcial: podía ser exacta y, sin embargo, profundamente engañosa.

Ese problema se vuelve central cuando Saurón entra en posesión del palantír de Minas Ithil y comienza a servirse de la red de piedras para intimidar, confundir y manipular a quienes las utilizan. Saruman queda progresivamente atrapado en esa relación de vigilancia y poder, mientras Denethor interpreta las imágenes que recibe desde el horizonte estratégico que Saurón le impone. Y en último término, ni siquiera el propio Saurón queda a salvo de este dispositivo de poder. Cuando Pippin mira accidentalmente en el palantír de Orthanc, Saurón interpreta su aparición como indicio de que Saruman posiblemente ha capturado a uno de los medianos portadores del Anillo. Poco después, Aragorn utiliza deliberadamente la misma piedra para revelarse como heredero de Isildur y mostrarle a Saurón la espada que había cortado el Anillo de su mano. Convencido de que una amenaza decisiva se concentra frente a Gondor, Saurón precipita la ofensiva contra Minas Tirith y dirige allí buena parte de su atención, mientras Frodo y Sam avanzan hacia Mordor.

Ahí reside la ironía más sugestiva del nombre elegido por Peter Thiel para su compañía. El palantír de Tolkien no fracasa porque produzca información falsa, sino porque induce la ilusión de que ver más equivale a comprender mejor. Saurón posee una capacidad de observación extraordinaria y, precisamente por ello, termina sobreestimando la coherencia de lo que ve: dispone de datos verdaderos, pero los integra dentro de un modelo equivocado del mundo. Sin importar cuanto se parezcan, el mapa no se corresponde con el territorio. Su derrota nace, en parte, de esa paradoja. Cuanto mayor es su capacidad de vigilancia, más seguro está de la interpretación que ha construido a partir de ella.

Fotogramas de «Everybody Knows – Monitorando la situazione dei Media Americani». Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=lpaooRBbYsk

La resonancia con Palantir Technologies es difícil de ignorar. Una infraestructura capaz de reunir, correlacionar y visualizar cantidades inmensas de información puede ampliar radicalmente el campo de visión de quien la utiliza, pero no elimina el problema de la interpretación. Al contrario, puede elevarlo a otra escala, una de hybris catastrófica. El peligro no reside necesariamente en que el sistema fabrique una mentira, sino en que produzca una representación tan detallada, coherente y convincente que llegue a confundirse con la realidad misma.

El destino de Saurón ofrece así una advertencia particularmente adecuada para una empresa llamada Palantir: el punto ciego de la vigilancia total puede encontrarse precisamente en la certeza de quien cree que, porque puede verlo todo, también lo ha comprendido.


  1. “Aduanas de Ecuador busca una suscripción a la plataforma de Palantir por USD 17 millones, tras un año del primer contrato”. Disponible en: https://www.primicias.ec/politica/aduanas-suscripcion-contrato-palantir-millones-cnt-123736/? ↩︎
  2. “El Presidente Javier Milei recibió al empresario Peter Thiel”. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/noticias/el-presidente-javier-milei-recibio-al-empresario-peter-thiel? ↩︎
  3. https://dapre.presidencia.gov.co/AtencionCiudadana/InformesEjecucion/011-20-INFORME-2.pdf? ↩︎
  4. “Datos biomédicos: El acuerdo silencioso con Palantir en Colombia”. Disponible en: https://www.ocxproject.com/investigaciones/datos-biomedicos-el-acuerdo-silencioso-con-palantir-en-colombia/? ↩︎
  5. “Palantir en Colombia: una propuesta para la inteligencia estatal que revive el debate sobre quién controla los datos públicos”. Disponible en: https://revistaraya.com/palantir-en-colombia-una-propuesta-para-la-inteligencia-estatal-que-revive-el-debate-sobre-quien-controla-los-datos-publicos.html? ↩︎

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