Desde la aparición de los estados-nación las formas de la soberanía se han fragmentado y han cambiado de acuerdo al espíritu de su tiempo, se han disuelto y han pasado por un proceso de secularización y mediatización. De su nicho original de Dios-Rey y Emperador del Mundo el soberano ha devenido dandi, celebridad, dictador y estrella; cada una de estas transformaciones guarda la esencia de la relación de excepción original. Si el lugar terrible es un escenario, empezaremos este estudio indagando sobre su protagonista, el soberano, que actúa como la célula germinal de la excepción y configura a su alrededor el umbral que estamos forzados a habitar.
§ 0.20. Las máscaras de la soberanía
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