Parte I. Figura.

Breve genealogía del soberano y la celebridad

Los hombres siguen debiendo los placeres de la vida

y el poder al azar que antiguamente creaba a los nobles:

pues el talento supone buena suerte en la constitución

del individuo, del mismo modo que la fortuna patrimonial

supone buena suerte en el nacimiento. Así pues, el ocioso 

siempre gobernará a sus semejantes; después de haber

 interrogado las cosas, y harto de ellas, experimenta el

 deseo de JUGAR CON LOS HOMBRES.

Honoré de Balzac, Tratado de la vida elegante

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