Breve genealogía del soberano y la celebridad
Los hombres siguen debiendo los placeres de la vida
y el poder al azar que antiguamente creaba a los nobles:
pues el talento supone buena suerte en la constitución
del individuo, del mismo modo que la fortuna patrimonial
supone buena suerte en el nacimiento. Así pues, el ocioso
siempre gobernará a sus semejantes; después de haber
interrogado las cosas, y harto de ellas, experimenta el
deseo de JUGAR CON LOS HOMBRES.
Honoré de Balzac, Tratado de la vida elegante
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