§ 1.3. El hacha y el laberinto

La declaración de soberanía implícita en el laberinto como una aventura solar parecería ratificada por una de las posibles etimologías de la palabra: laberinto podría venir de labrys, un hacha doble de sacrificio que fue uno de los símbolos religiosos más importantes de Creta y Asia Menor. Si comparamos la forma del labrys con la de los laberintos circulares, la empuñadura se parece al corredor de entrada, mientras que las curvas de las hojas corresponderían a la periferia de los círculos concéntricos. Según esta etimología, originalmente laberinto significaba “morada de labrys”. Aunque este tipo de hacha fue originalmente un símbolo lunar, posteriormente fue asimilado y transformado en uno solar.

Muchos de los símbolos de poder romanos, como la corona, el trono y el cetro fueron tomados de los Etruscos, que también originaron el símbolo por excelencia de la jurisdicción del imperio romano: un manojo de varas de madera atadas alrededor de un hacha común o un labrys que los romanos llamaron fasces. El joven guerrero que emergía de la morada del hacha, del laberinto, traía consigo (metafóricamente hablando) lo que se convertiría en el símbolo del imperium.

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