§ 2.6. Beau Brummell

I would go out tonight

But I haven’t got a stitch to wear

This man said “it’s gruesome

That someone so handsome should care”

The Smiths, This Charming Man

Si no el Regente y futuro Rey de Inglaterra, ¿quién fue el soberano de esta nueva aristocracia secular impulsada por la amalgamación de la esencia y la apariencia? (2.3) En efecto, fue alguien cercano a Jorge IV, tanto de corazón como en sus actitudes, y que no obstante no venía de una familia rica o poderosa.

George Bryan “Beau” Brummell era hijo de William Brummell, escudero y secretario privado del Primer Ministro Frederick North, que guió a Gran Bretaña durante la guerra de independencia de los Estados Unidos. Gracias a los contactos de su padre fue enviado en 1790 a Eton College, donde se distinguió entre sus colegas por «el cuidado de la compostura y la fría languidez de sus maneras».1 Después  de graduarse de Eton, asistió a Oxford por un año y luego decidió ingresar al décimo regimiento de Húsares, que estaba bajo el mando del príncipe de Gales. Al igual que sus compañeros de escuela, los modales de Brummell y su extraordinario sentido de la moda ejercieron una fascinación en el futuro rey, quien lo acogió bajo su ala. Para 1796, con solo tres años en el regimiento, «fue nombrado capitán, para envidia y disgusto de los oficiales de mayor edad que sentían que el ‘amigo de nuestro general era ahora el general’».2 Sin embargo, su carrera militar se detuvo de modo abrupto y definitivo cuando su regimiento fue enviado a Manchester, cuyo «ambiente poco distinguido y su falta de cultura y civismo»,3 lo hizo a renunciar a su comisión.

Es difícil estimar los alcances de la fascinación que Brummell ejerció en la sociedad de su tiempo. Gracias a su relación personal con el Príncipe de Gales, una vez regresó a la vida civil, Beau Brummell ascendió a la cima de la sociedad británica, donde se convirtió en el arbitro supremo de la moda y el buen gusto. Sus agraciadas maneras, dice Barbey d’Aurevilly, eran la fusión de los movimientos del espíritu y del cuerpo. Suya es la invención del pantaloon y el cravate, ancestros directos del pantalón y la corbata moderna que se identifican hoy con la elegancia masculina. El frac de cola también fue su idea. Su exquisita frialdad era bien conocida y temida por madres y debutantes por igual; la más mínima mueca de disgusto podía convertir a una jovencita prometedora en una solterona. Solía quedarse en los salones de sociedad el suficiente tiempo para que lo vieran y desaparecer rápidamente, como un rumor, para que lo extrañaran. En su retrato de Brummell, Virginia Woolf decía «que la revolución francesa le pasó por encima de la cabeza sin desordenarle ni uno solo de los cabellos». Lord Byron también cayó en su hechizo y aseguraba que «habría preferido ser Brummell antes que el emperador Napoleón».4 Fue grande porque se consagró a su oficio como ninguno y nunca quizo sacarle a su vanidad más fruto que la admiración de sus congéneres. Su frialdad al respecto era tal que nunca se le conoció un lío de faldas (o pantalones). 

Como Byron, y posteriormente Montesquieu (2.4), Brummell pasó rápidamente de ser una figura legendaria en los círculos sociales a un personaje literario. Las fashionable novels tan populares durante la regencia y el reinado de Jorge IV (2.2), lo convirtieron en la inspiración y el protagonista encubierto de libros como Vivian Grey (1826) de Benjamin Disraeli, Pelham o las aventuras de un caballero (1828) de Edward Bulwer-Lytton y Granby (1826) de Thomas Henry Lister.


  1. d’Aurevilly, Del dandismo y de George Brummell, 125. ↩︎
  2. John Doran, Miscellaneous Works, Volume I: Habits and Men, Beau Brummell, 380. Traducción propia. ↩︎
  3. William Jesse, The Life of George Brummell, Esq., commonly known Beau Brummell. ↩︎
  4. d’Aurevilly, Del dandismo y de George Brummell, 116. ↩︎

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