§ 4. La celebridad como carne del mundo. Las atroces realidades de J.G. Ballard

Hold tight, horizon minds

It’s writing its name in the sky

It’s paradise

We fade away into the night 

Beverly Hills, nuclear winter

What should we wear and who’s for dinner? 

In the summer, for the summer 

Hold tight, our love will fade out

It’s writing its name in the sky 

And I’ll stop and stare 

We’ll fade away into the night 

It’s paradise 

For now we go under the knife 

For one time, oh, some doctors 

Divided by night time


TV on the Radio, Forgotten


§ 4.1. Adentro/afuera (1)

La controvertida teoría sobre el origen de la conciencia de Julian Jaynes (1.5) asocia abiertamente a la estructura bicameral que le permitía al dios-rey escuchar las voces de los dioses con condiciones psiquiátricas actuales como la esquizofrenia. De acuerdo a esta tesis, es posible que la separación de la actividad de los hemisferios del cerebro resultara en una serie de condiciones similares a las que encontramos en los hospitales psiquiátricos de hoy. 

En la esquizofrenia, dice Jaynes,

las voces ocupan cualquiera y todas las relaciones hacia el individuo. Charlan, amenazan, maldicen, critican, consultan, todo con frecuencia mediante frases breves. Exhortan, consuelan, se burlan, ordenan, o simplemente anuncian todo aquello que está ocurriendo. Gritan, se quejan, desprecian y varían, desde el susurro más tenue hasta el grito más estrepitoso. A veces adoptan alguna particularidad especial, como hablar muy despacio, en verso, rimando, o en ritmos, e incluso en idiomas extranjeros. Puede haber una voz en particular, más frecuentemente unas cuantas voces y a veces muchas. Como ocurrió en las civilizaciones bicamerales, son reconocidas como dioses, Angeles, demonios, enemigos e incluso una persona particular o un pariente.1

Si nos apegamos a esta tesis, la “locura” habría tenido una papel esencial en la fibra de las sociedades premodernas; no obstante, al perder su lugar, los descendientes neurológicos del dios-rey y el profeta se habrían convertido en nuestros psicóticos y enfermos mentales, individuos incapaces de saber si sus voces están en realidad dentro o fuera de sí mismos.


  1. Jaynes, El origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral, 87. ↩︎

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