La serie de Max Headroom podrá ser una ingeniosa crítica de los medios modernos pero es, al mismo tiempo, uno más de sus productos. En efecto, el papel de Edison Carter y Max Headroom es el de ofrecer la ilusión de resistencia en un mundo donde una oposición genuina ha dejado de ser posible. Me explico: una sociedad en la que la resistencia se lleva a cabo dentro de los límites de los medios de comunicación —es decir, bajo los términos de la sociedad misma—, es una sociedad sin verdadera oposición. Esta es una característica básica de lo que Mark Fisher llamó realismo capitalista, «la idea muy difundida del que el capitalismo no solo es el único sistema económico viable, sino que es imposible incluso imaginarle una alternativa».1
Este lamentable estado de las cosas es el resultado de la integración de todos y cada uno de los aspectos de la vida humana en el marco operativo de la sociedad post-industrial y la economía global, que incluye la capacidad del individuo para disentir. En tal estado, las “opciones” que ofrece el capitalismo —ya sean estilos de vida alternativos u formas de rebelión aparentemente significativas—, solo son sucedáneos estériles que carecen de las semillas de una verdadera oposición.
Así pues, según Marcuse, bajo el gobierno de una totalidad represiva,
la libertad se puede convertir en un poderoso instrumento de dominación. La amplitud de la selección abierta a un individuo no es factor decisivo para determinar el grado de libertad humana, pero sí lo es lo que se puede escoger y lo que es escogido por el individuo […] La libre elección de amos no suprime ni a los amos ni a los esclavos. Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no significa libertad si estos bienes y servicios sostienen controles sociales sobre una vida de esfuerzo y de temor, esto es, si sostienen la alienación. Y la reproducción espontánea, por los individuos, de necesidades superimpuestas no establece la autonomía; sólo prueba la eficacia de los controles.2
Los controles de los que habla Marcuse son múltiples, pero el que nos concierne aquí es uno de los elementos principales del sistema, su centro gravitacional por decirlo de algún modo: la celebridad.
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