o, del paradeisos al parque de diversiones
I was younger once this guy came to me told me about all the honey out there
He said: “Honey, gold, jewels, money, women, wine, cars that shine.”
I don’t know what he was talking about but I think I had an idea.
He said: “Smell the rose, the sweet sweet rose, catch the sun find where it grows
Smell the rose, the sweet sweet rose that grows on castle walls in heaven. In heaven yeah.”
Kula Shaker, Hey Dude
§ 6.1. Huerto/placer
Comúnmente se sostiene que la palabra hebrea Edén, nombre bíblico del Paraíso Terrenal, viene del acadio edinnu —tomado a su vez del sumerio edin—, que quería decir estepa o planicie. No obstante, al pasar de una lengua a otra, el pueblo de Abraham muy probablemente no escuchó este significado, sino lo que esta voz quería decir en su idioma: deleite o placer. En efecto, es en este sentido que se usa la palabra en Génesis 18:12, cuando Sara escucha a uno de los ángeles decirle a Abraham que en el plazo de un año tendrá un niño:
Sara se rió para sus adentros, diciendo: “¿Tendré placer después de haber envejecido, siendo también viejo mi señor?1
Visto así, no es extraño que Génesis 2:8: «y el Señor Dios plantó un huerto hacia el oriente, en Edén, y puso allí al hombre que había formado», pueda ser traducido como «y el señor dios plantó un paraíso o jardín del placer», que es precisamente como lo hace la Biblia de Douay, publicada en la ciudad de Reims en 1582.
Ahora, si la palabra edén —entendida como placer o deleite—, remite a ideas abiertamente sexuales y reproductivas, el descubrimiento de una inscripción bilingüe en acadio y arameo en 1979 cerca de la frontera sirio-turca aclara su etimología al expresar la idea de «“ser fructífero, abundante” o “estar bien irrigado”»2, un significado que no solo alude a la fertilidad humana y terrestre sino a uno de los rasgos fundamentales del paradeisos y del locus amoenus: agua en abundancia. En efecto, argumenta el mismo diccionario: «ésta, en último término, es también la conexión entre el uso del griego paraíso para traducir (gan) Edén en la septuaginta (ver Gn. 2:8) y el uso paralelo del término hebreo bíblico pardes (arboleda bien regada, huerto; Eccl. 2:5-6)»3, que ya examinamos en el umbral y el preámbulo (0.3, 0.27).
El jardín del Edén es pues un locus amoenus donde el placer, tanto físico y psicológico, está claramente relacionado con la fertilidad y la abundancia de la tierra.
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