§ 7.17. Como dicte su naturaleza

La forma tradicional de discriminación contra la judíos europeos cambió radicalmente con el ascenso de los Nazis al poder. Desde un principio Hitler uso la palabra gueto y dejó bien claro a que se refería con ella:

Por ejemplo, ya en 1935, comentó en privado a otros miembros del partido Nazi, entre los que se encontraba su ayudante Fritz Wiedemann, cuyos diarios se publicarían posteriormente, que los judíos serían reubicados en «un gueto, encerrados en un territorio donde puedan comportarse como dicte su naturaleza, mientras los alemanes les miran como se mira a un animal salvaje».1

La escena se hace aún más clara en este fragmento de un documento redactado por el gobierno polaco en el exilio: 

Cada día llegan grandes autobuses al gueto; hacen un recorrido con los soldados como si fuera un zoo […] A menudo, los soldados golpean a la gente que pasa con largos látigos […] Escenifican fotografías de género (judío viejo sobre el cadaver de una joven).2

El parecido de esta caracterización del gueto con un parque cacería es tristemente evidente.  Nosotros los “arios” acá (bios), ellos, el otro, allá, como animales en un zoológico (zoé). Desde un principio la idea de gueto de los nazis estaba vinculada topológicamente, aunque de modo subrepticio, con la lógica del exterminio. En su encarnación nazi, el gueto empieza a acercarse peligrosamente a la menagerie de Enrique III (6.8). 


  1. Duneier, Gueto, 31-32. ↩︎
  2. Jeremy Noakes y Geoffrey Pridham, eds., Nazism, 1919-1945, A Documentary Reader. Citado por Duneier, 38. ↩︎

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