§ 8.1. Bracero

En julio de 1942, el presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt emitió una orden ejecutiva con la que buscaba establecer un acuerdo laboral a gran escala con México. La entrada de EE.UU a la Segunda Guerra Mundial el año anterior había significado una considerable disminución de mano de obra en el sector agrícola, por lo que el gobierno de Roosevelt quería implementar un programa para importar trabajadores mexicanos de temporada de manera legal. El programa Bracero, como se llamó a la iniciativa, inició en agosto del mismo año contratando a miles de trabajadores que fueron a trabajar en granjas en California, Oregon y Washington. El acuerdo entre Estados Unidos y México garantizaba un sueldo mínimo de 30 centavos de dólar la hora y condiciones de trabajo y alojamiento dignas para los inmigrantes. Para cuando el programa terminó dos décadas después, en 1964, se estima que casi 4.6 millones de trabajadores mexicanos habían entrado y salido legalmente en múltiples ocasiones a los Estados Unidos. 

El programa, sin embargo, se vio envuelto en todo tipo de contratiempos desde un principio. Los braceros no eran tratados de acuerdo a las condiciones estipuladas por el acuerdo binacional y muchos se les discriminaba racialmente, se le pagaba menos de lo establecido y se les obligaba a vivir en condiciones deplorables. En consecuencia, entre 1943 y 1954, tuvieron lugar más de una docena de huelgas. En una de las más memorables tuvo lugar en 1943 en Blue Mountain Cannery en Dayton, en el estado de Washington, cuando cientos de braceros mexicanos se unieron a trabajadores japoneses-americanos, para protestar las condiciones de las granjas locales justo cuando la cosecha de arvejas estaba por comenzar. Si la situación de los braceros ya era crítica, la de los japoneses parecía algo peor: la mayoría venían de Manzanar y otros campos de concentración que el gobierno de los Estados Unidos había establecido para japoneses —de los cuales dos terceras partes eran ciudadanos estadounidenses—, luego del ataque a Pearl Harbor.

No solo fueron este tipo de problemas, que en ocasiones rayaban en la esclavitud, los que plagaron al programa Bracero. A medida que los granjeros norteamericanos se hacían más dependientes de la mano de obra mexicana muchos optaron por ahorrarse el complejo proceso de contratación del programa y contratar directamente a trabajadores ilegales. Para cuando este finalmente terminó en 1964, «el número de trabajadores mexicanos que habían entrado ilegalmente a los Estados Unidos superaba a los casi cinco millones de braceros procesados legalmente»1. El programa Bracero le dio inicio a una nueva era de inmigración ilegal, posibilitada por las mismas personas que medio siglo más tarde pedirían a gritos por un muro entre los dos países.


  1. Robert Longley, “The Bracero Program: When the U.S. Looked to Mexico for Labor”, Thoughtco., Mayo 9, 2021, https://www.thoughtco.com/the-bracero-program-4175798. ↩︎

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