§ 8.2. Deportee

Is this the best way we can grow our big orchards?

Is this the best way we can raise our good crops?

To fall like dry leaves and rot on out topsoil

And be known by no names except “deportees”

Woodie Guthrie,  Deportee (Plane Crash at Los Gatos) 

El 28 de enero de 1948 un DC-3 que llevaba 32 personas de Estados Unidos a México se estrelló en la cordillera del Diablo cerca del arroyo Los Gatos al oeste del pueblo de Coalinga en el sur de California. Toda la tripulación y los pasajeros murieron. Sin importar el estatus laboral de los 28 pasajeros —la mayoría de los cuales eran braceros que trabajaban legalmente en los Estados Unidos—, los reportes iniciales de la noticia solo dieron los nombres del piloto, el copiloto y la azafata (todos norteamericanos), mientras los nombres de los ciudadanos mexicanos fueron omitidos, llamados colectivamente “deportados” y posteriormente enterrados en una fosa común en el cementerio de Fresno en una tumba marcada como “ciudadanos mexicanos”. 

El accidente inspiró al cantautor de música folk Woody Guthrie —conocido por su guitarra marcada con la leyenda “this machine kills fascists”—, a componer el poema Deportee (Plane Crash at Los Gatos), que se convirtió en un clásico de la canción protesta norteamericana y fue posteriormente interpretado por Joan Baez y Bob Dylan. En su poema, Guthrie denuncia la deshumanización de la industria agrícola de su país que no contenta con envenenar las cosechas sobrantes con creosota para subir los precios, la quita toda dignidad a sus trabajadores  retirándoles sus nombres y la posibilidad de repatriar sus restos mortales. César Estrada Chávez, líder sindical mexicano-americano y co-fundador del National Farm Workers Association, comentó que el tratamiento del accidente en los medios de comunicación lo convenció de que los trabajadores agrícolas «debían ser tratados como seres humanos importantes y no como implementos agropecuarios». Como lo notaron Guthrie y Chávez, la deshumanización de las víctimas del accidente aéreo de Los Gatos está íntimamente ligada a la desaparición del nombre como primera máscara de la bios (0.13, 3.3.1), que condena a estas personas a la invisibilidad social (7.3, 7.15) en la muerte, e incluso en vida. 

Solo 65 años después, en septiembre del 2013, se erigió un monumento que listaba los nombres de los 28 mexicanos que murieron en el accidente junto con las iniciales de los miembros de la tripulación. Nombre y dignidad son inseparables.

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