§ 9.22.3. Paris Hilton revela la falsedad del género

El cuarto episodio de la tercera temporada de The Simple Life, Paris Hilton y Nicole Ritchie van a trabajar a una funeraria. Entre las torpezas usuales del show, las dos distinguidas herederas luchan tratando de sacar un ataúd de un coche fúnebre, que casi vuelcan, y aún más ridículo e infame, terminan regando las cenizas de una urna. El episodio produjo una oleada de quejas de personas que habían perdido recientemente a seres queridos por lo que John Podesta, el dueño de la funeraria, terminó admitiendo que las cenizas realmente eran cemento y arena para gato. Como de costumbre, todas las payasadas de Hilton y Ritchie habían sido cuidadosamente planeadas. 

Un par de meses después Hilton admitió en una entrevista con The Sun que todo lo que sucedía en su reality era falso.

Simple Life es un reality show y la gente puede asumir que es real. Pero todo es falso. Básicamente todos los reality shows son falsos. Cuando tienes una cámara encima, no vas a actuar como tú mismo. Así que antes de empezar el programa pensé en hacer un personaje como el de las películas Legally Blonde y Clueless, una chica rica todo-en-uno. Incluso mi voz es diferente y la forma de vestir es distinta a la mía en la vida real. Es un personaje que me gusta interpretar. Ella es despreocupada y feliz. El público cree que me conoce, pero en realidad no es así.1

Nadie duda que la persona pública de Paris Hilton es un personaje producto de un intenso trabajo de mercadeo y relaciones públicas, pero desmentir la interpenetración entre la Paris del “reality” y la de la “vida real” es perfectamente discutible, es ir en contra de la esencia de su marca. En palabras de su manager Jason Moore, Paris «vivía la imagen última y era la marca definitiva basada en el nombre adecuado, el aspecto adecuado, la altura adecuada, el color de pelo adecuado, el color de ojos adecuado, el todo adecuado para una fórmula que superaba con creces a cualquier otra en ese momento»2. Paris Hilton es la evolución del rockero plástico de David Bowie (3.1), persona y producto, real e irreal, un umbral encarnado. Como la porcelana china de Wilde (2.12) se ha elevado al rango de mercancía y se ha hecho autosuficiente, convirtiendo su vida en un culto a sí misma.

Curiosamente, lo que vale para los personajes del realismo de tiempos de Oscar Wilde también aplica para nuestros celebridades (9.7, 9.9). Si los personajes de un reality «no logran siquiera producir esa impresión de realidad a la que tienden y que constituye su única razón de ser», es porque son demasiado “reales” (es decir hiperreales) en el sentido que han superado el umbral que separa al ser del actuar. 

«Los únicos personajes reales», decía Wilde, «son los que no han existido nunca; y si un novelista es lo bastante mediocre para tomar sus héroes de la vida, debe, al menos decir que son creaciones suyas y no alabarlos como copias»3, una cuestión que aparentemente Paris Hilton se ha tomado a pecho. ¿Pero qué hacer si en nuestro tiempo la referencialidad entre novelista y su creación se ha roto? En el realismo mediático el novelista es creador y ficción al mismo tiempo y los personajes no son más que copias de sí mismos.


  1. Andy Dehnart, “Paris Hilton says The Simple Life and her persona are “fake”,” Reality Blurred, July 7, 2006, https://www.realityblurred.com/realitytv/2006/07/the-simple-life-4-paris_show_persona_fake/ ↩︎
  2. Abby Goodman, “The man who ‘made’ Paris Hilton,” CNN, Noviembre 2, 2011, https://edition.cnn.com/2011/11/02/showbiz/celebrity-news-gossip/jason-moore-on-paris-hilton/index.html ↩︎
  3. Oscar Wilde, “La decadencia de la mentira” en Obras Completas, 973. ↩︎

Deja un comentario

Descubre más desde Locus Terribilis | Apuntes sobre el mundo contemporáneo como un escenario de desolación

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo