§ 10.6. Paradeisos digital

The Strangefolk, they coveted the jewels in these caves above all things

And soon they began to mine the mountain

Its rich seam, fueling the chaos of their own world  


Gorillaz feat. Dennis Hopper, Fire Coming Out of the Monkey’s Head

El estado de excepción al que fuimos sometidos silenciosa y desprevenidamente por Google sentó los cimientos de una nueva topología asociada a las que hemos investigado hasta el momento: una variedad virtual de paradeisos. La aparición de este nuevo parque de cacería está ligada no solo a la evolución del lugar terrible que hemos rastreado a lo largo de este trabajo, sino al desarrollo mismo del capitalismo. Este último proceso puede verse claramente en las “ficciones de la mercancía” que el historiador Karl Polanyi describe en La gran transformación (1944). La primera de estas ficciones, resumí en otro ensayo,

determinó que la vida y el tiempo humanos podían ser integrados al mercado y convertidos en “trabajo” y “horas hombre” que estaban disponibles para ser compradas y vendidas; la entrada del tiempo cronológico al mercado optimizó y aceleró el surgimiento del capitalismo. La segunda ficción determinó que el mundo natural podía ser convertido en capital y entendido como “propiedad” o “finca raíz”. Desde entonces, el mundo se convirtió en un bien más para ser intercambiado en un mercado que empezaba a abarcar la totalidad del planeta. La tercera ficción, y la más importante de todas, determinó que todo intercambio podía ser codificado como dinero, cuyo objetivo era ser capitalizado una y otra vez.1

Hoy en día, nos dice Shoshana Zuboff, «los propietarios actuales del capital de la vigilancia han declarado expropiada una cuarta mercancía ficticia, tomada de las realidades experienciales de los seres humanos, cuyos cuerpos, pensamientos y sentimientos son tan virginales e inocentes como los antaño óptimos campos y bosques de la naturaleza, antes de que cayeran cayeran en el vórtice de la dinámica del mercado. En esta nueva lógica, la experiencia humana queda subyugada por los mecanismos de mercado del capitalismo de la vigilancia y renace en forma de conducta»2. Ahora, si los capitalistas de vigilancia han clamado soberanía sobre nuestra experiencia para convertirla en “comportamiento” es porque a sus ojos nos hemos convertido en nuda vida, es decir, la representación que la soberanía hace de zoé, la vida natural (0.10). 

En esas circunstancias no es extraño en absoluto que a manos de la cleptocracia digital de Silicon Valley nos hayamos convertido en un recurso natural más a ser explotado, una selva virgen de experiencia en palabras de Zuboff. Nos hemos convertido en la encarnación última del Otro que es el mundo natural, un mundo interior que debe ser conquistado, colonizado y dominado (0.24, 10.5). Este cambio apunta tanto a la despolitización de la sociedad —es decir, a la desaparición de la polis como escenario legítimo de las relaciones humanas—, a manos de las fuerzas del mercado y los medios, como también a la minimización de cualquier factor que remita a la bios (0.19, 9.24). Estamos, a los ojos de nuestros líderes, a punto de ser deshumanizados del todo para convertirnos en presas de cacería en un nuevo paradeisos virtual.


  1. Mauricio Loza, “Capitalismo, entropía negativa y el robo de la experiencia y el futuro humano”, lectura presentada en el marco de la instalación “Monumento al tornillo desconocido” de Gabriel Zea, nominada al X premio Luis Caballero. ↩︎
  2. Zuboff, Capitalismo de vigilancia, 141. ↩︎

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