§ 10.5. Un nuevo Requerimiento

Toda conquista, colonización y genocidio empieza con una simple declaración. Esto sucede, dice Shoshana Zuboff, porque «las declaraciones son inherentemente invasivas [pues] imponen al mundo social unos nuevos hechos o realidades, y porque sus declarantes buscan el modo de que los otros acepten la realidad de tales hechos»1. El caso de la conquista de America es arquetípico ya que muestra lo que el historiador Matthew Restall llama el “modelo de conquista” que los españoles desarrollaron parcialmente durante la lucha peninsular contra los árabes:

El primer aspecto del procedimiento de conquista era el uso de medidas legalistas para dotar la expedición de una aparente validez. Tales medidas solían consistir en la lectura de un documento legal, generalmente una licencia de conquista o el llamado «requerimiento», absurda petición de sumisión que debía leerse a los ejércitos a comunidades indígenas antes del inicio de las hostilidades.2

El uso del Requerimiento, del que ya hablamos en otro punto (6.10), declara que la corona de Castilla era la dueña legítima de las tierras que se le antojaran, solo por el hecho de reclamarlas, por lo cual los habitantes del continente americano inmediatamente le debían pleitesía a este u otro soberano. Este tipo de declaración es tan absurda (en tantos niveles) como un contrato que ha sido firmado solo por una de la partes y es, aún así, valedero para ambas.

Por sorprendente que parezca, este mismo patrón de conquista y colonización está siendo usado en las redes digitales del siglo XXI. El nuevo Requerimiento es el documento conocido como “condiciones del acuerdo de servicio” (Terms-of-service agreement) al que accedemos cada vez que entramos en un acuerdo —de manera prácticamente unilateral, cabe resaltar—, con un servicio en línea. Estos acuerdos ocultan todo tipo de abusos en la letra chiquita y le dan un aire de legalidad “el pecado original del simple robo” de los capitalistas de vigilancia (10.4). Desde bromas tan absurdas como cuando Gamestation, una tienda de juegos del Reino Unido, mantuvo durante un día una cláusula en el acuerdo de servicio de su página web que decía: «al realizar un pedido en este sitio web, usted acepta concedernos una opción intransferible para reclamar, ahora y para siempre, su alma inmortal»3, hasta las totalmente espantosas como los términos de servicio de Flickr o Instagram que estipulan que todas las imágenes alojadas en sus servidores son su propiedad, lo que les da el derecho a venderlas como material publicitario a terceros.  

La colonización virtual continúa, dice Zuboff, y los invasores del siglo XXI no piden permiso,

avanzan con determinación y empapelan luego de prácticas falsamente legitimadoras la tierra quemada que van dejando a su paso. En vez de edictos reales cínicamente comunicados, ofrecen acuerdos de términos de servicio cínicamente formulados, cuyas estipulaciones son igual de opacas e incomprensibles. Construyen sus fortificaciones, defienden con fiereza los territorios de los que se reclaman amos y, mientras tanto, van haciendo acopio de fuerzas para la incursión siguiente. Terminan erigiendo sus asentamientos coloniales e intrincados ecosistemas comerciales, políticos y culturales que son en sí mismos una declaración de la legitimidad y la inevitabilidad de todo lo que han conseguido.4

Esta circunstancia ha dado lugar a lo que, siguiendo la terminología de Zuboff, podríamos llamar la cultura del “anticontrato” (uncontract), que es ya no «un espacio de relaciones contractuales, sino una ejecución unilateral que vuelve innecesarias tales relaciones entre sí. El anticontrato desocializa el contrato y fabrica certeza mediante la sustitución de las promesas, el diálogo, los significados compartidos, la solución de problemas, la resolución de disputas y la confianza (en definitiva, de todas aquellas manifestaciones mismas de la solidaridad y la capacidad de acción humanas que se habían ido institucionalizando progresivamente a lo largo de milenios en el conocido concepto de contrato) por unos meros procedimientos automatizados»5. Un paso más en la despolitización de la sociedad contemporánea (0.19, 9.24). 


  1. Zuboff, Capitalismo de vigilancia, 245. ↩︎
  2. Matthew Restall, Los siete mitos de la conquista española, 48. ↩︎
  3. Terms and Conditions May Apply. Dirigido por Cullen Hoback. 2013 ↩︎
  4. Zuboff, Capitalismo de vigilancia, 247-48. ↩︎
  5. Ibíd,. 300. ↩︎

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