§ 0.11. Topos

Algunas consideraciones topológicas:

Según Agamben el estado de excepción (0.10) configura una espacio que no es

tanto una suspensión espacio-temporal, cuanto una figura topológica compleja, en que no solo la excepción es la regla, sino en que también el estado de naturaleza y el derecho, el fuera y el dentro, transitan entre ellos. Y es precisamente esta región topológica de indistinción […] donde tenemos que tratar de fijar la mirada.1

El carácter de esta figura topológica es difuso pues plantea un límite doble y borroso, una penumbra entre los polos afuera/adentro y ajeno/propio implícitos en la dicotomía naturaleza/derecho planteada por Agamben. Aún más, la definición de soberano como el “que está, al mismo tiempo, fuera y dentro del ordenamiento jurídico” nos permite ver que debemos

reflexionar sobre la topología implícita en [esta] paradoja, porque solo una vez que se haya comprendido su estructura, quedará claro en qué medida la soberanía marca el límite (en el doble sentido de fin y principio) del orden jurídico.2

Dicha paradoja es la zona de indistinción (0.9, 0.10) de donde surge la soberanía y que podemos circunscribir como un lugar terrible que sirve de umbral no solo entre la naturaleza y el derecho sino entre la polis y el mundo invisible (0.4, 0.8).Esta configuración topológica nos permite colocar al paradeisos, el antiguo parque de cacería de los reyes (0.4), como el umbral entre estos dos polos, dando así lugar a una mitopolítica asentada en la liminaridad del inframundo con el mundo de la vigilia, el mundo regido por las leyes del soberano. Nuestro locus terribilis encarnado en el parque de cacería configura un umbral doble que colinda por un lado con la ley y la polis y por el otro con la naturaleza y el mundo invisible.

Visto así el soberano aparece como una figura daimónica que adquiere su posición en parte por su contacto con los poderes del inframundo, los di inferi (0.4); es decir, con una realidad que está más allá de la naturaleza. La soberanía como un pacto daimónico.


  1. Agamben, Homo Sacer, 54 ↩︎
  2. Ibíd., 28. ↩︎

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