El símbolo astrológico del sol, un círculo con un punto en el centro, tiene su origen en el símbolo alquímico del oro, el más perfecto de los metales, que siempre ha estado asociado a la estrella central del sistema solar. En el Diccionario de símbolos de Juan Eduardo Cirlot la entrada Oro dice:
Según la doctrina hindú, el oro es la “luz mineral”. Según Guénon la palabra latina aurum (oro) es igual a la hebrea aôr (luz). Jung transcribe la bella explicación del alquimista Michael Maier, en De circulo physico cuadrato, para el cual, a consecuencia de los millones de rotaciones en torno a la tierra (o inversamente), el sol ha hilado oro en ella. El oro es la imagen de la luz solar y por consiguiente de la inteligencia divina. El corazón es la imagen del sol en el hombre, como el oro lo es en la tierra.
No hay que seguir a Guénon a otra familia lingüística para encontrar la relación entre el oro y la luz. Aurum viene de la raíz protoindoeuropea aus “brillo del sol naciente”, que también nos dio el nombre de la Diosa Eos, Aurora en latín, que representaba la “primera luz de la mañana”. De un modo similar, el nombre de Febe, hija de Gea y Urano y coronada de oro (1.1), viene del griego phoibos que significa radiante o resplandeciente y simboliza el brillo del intelecto y la sabiduría divinas, atributos antiguamente asignados al soberano.
Hay metales como el oro, la plata y el platino que se denominan nobles. Se caracterizan por su resistencia a la corrupción y oxidación así estén expuestos a la intemperie. Son la aristocracia de los metales (del griego aristoi, “excelente” y kratos, “gobierno”), y como la aristocracia humana se rehusan a combinarse con otros elementos. El oro, según la alquimia, es el metal rey al que aspiran todos los demás, que trasmutan constantemente bajo tierra en un esfuerzo por perfeccionarse, por alcanzar la excelencia. En el mundo premoderno el planeta era visto como una enorme retorta donde todo tendía naturalmente a su fin intrínseco, el oro filosofal; la tarea del alquimista era tan solo ayudar a acelerar este proceso.
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