§ 1.15. Organigrama

En 1515 Maximiliano I de Habsburgo, Archiduque de Austria y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, le comisionó a Albrecht Dürer un imponente grabado de un arco del triunfo para ensalzar su reinado y el de sus ancestros. Modelado en los arcos de los emperadores romanos, la obra estaba compuesta por ciento noventa y cinco grabados en madera impresos sobre treinta y seis hojas de papel que formaban una impresión compuesta de 3.57 por 2.95 metros.1 La razón de encargar un grabado de estas dimensiones, por encima de una escultura o un bajo relieve, estaba en la economía y la facilidad de divulgación. La primera edición del grabado alcanzó las setecientas copias y es considerada como una de las primeras y más imponentes (y ornamentadas) piezas de propaganda imperial.

Albrecht Dürer, El Arco del Triunfo del emperador Maximiliano I (1515)

Como cabe esperar, El Arco del Triunfo de Maximiliano reboza de imágenes heráldicas y referencias a la nobleza y estabilidad de la casa Habsburgo. En efecto, el arco central de la composición está dedicado a un recuento genealógico de la casa de Austria que parte de tres fuentes: Francia, la tribu germana de los Sicambrios y, por supuesto, Troya, origen mitológico del imperio romano a través de Eneas. Para el sociólogo y teórico del diseño, Benjamin H. Bratton, el Arco de Maximiliano puede ser leído como «un vasto organigrama de la autoridad»,2 y su verticalidad arquitectónica expresa de un modo especialmente claro las jerarquías —familiares, estatales y burocráticas— que constituyen la soberanía. Visto así, el árbol genealógico engastado en el arco central actúa como un gigantesco organigrama familiar, un workflow o patrón orquestado y repetible de actividad, que en este caso expresa el ejercicio de la soberanía, un poder que fluye directamente de sus fuentes mitológicas y divinas (1.1, 1.2, 1.5, 1.6). Sin embargo, en este caso la figura del árbol genealógico, ya diluida y limitada a una rama serpenteante, pierde su carácter orgánico en favor de la composición arquitectónica del arco. Al ascender a la parte superior del grabado, donde está sentado Maximiliano en su trono sobre el Reichsadler (o águila imperial de dos cabezas del imperio germánico), la composición ha invertido el eje vertical de ascendencia-descendencia que determina una edad de oro al principio de los tiempos, superior en todos los aspectos, que desciende hasta alcanzar al soberano actual.


  1. “The Triumphal Arch of Emperor Maximilian I”, Public Domain Review, Mayo 6, 2021,  http://www.publicdomainreview.org/collection/the-triumphal-arch-of-emperor-maximilian-i-1515. ↩︎
  2. Benjamin Bratton, Dispute Plan to Prevent Future Luxury Constitution, 43. Traducción propia. ↩︎

3 respuestas

  1. Avatar de Lavren
    Lavren

    Las obras de auto-representación del poder en los inicios de su reproductibilidad técnica. El Arco del Triunfo del emperador es vertiginoso, inabarcable, su mera existencia revela al trasluz del tiempo que algo terrible ha sucedido ya. Y que es irreversible. Su dimensión y sus mistificaciones sobrepasan ampliamente las posibilidades perceptivas de comprensión y análisis del individuo que lo contempla. Sumido en la contemplación, su dignidad queda aniquilada, ridiculizada en todos los ámbitos de su experiencia del mundo, desde lo espacial a lo racional a lo conceptual a lo religioso… Un mamotreto semejante (es también un templo con cáncer, y es también un catafalco) devasta de antemano toda defensa posible. O tal vez no.

    Gracias por el excelente trabajo que compartes con nosotros. Un saludo!

    1. Avatar de Mauricio Loza

      Gracias por tu comentario Lavren, me gusta mucho tu imagen del arco del triunfo como un cáncer o una hipertrofia de la soberanía que sobrepasa la percepción en su barroquismo. En los días que vienen empezaré a indagar en la relación entre el soberano y el dandi, si te interesa suscríbete!

      1. Avatar de Lavren
        Lavren

        Gracias por la respuesta, Mauricio. Lamentablemente he llegado a obra ya iniciada. Si tuviera algo más de tiempo, la habría leído ya desde el principio. Naturalmente, me suscribí de inmediato. Un saludo!

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