Agrego otro inhumano más a la lista de Agamben: Alfred Jarry, autor de Ubu Roi (1.18), que como Baudelaire fue un dandi del tipo provocador. En palabras de su amigo de liceo C.G. Gens D’armes:
[…] cuando abría el grifo de su inspiración, parecía seguir la zarabanda de sus palabras, pero no dirigirla. Ya no era una persona la que hablaba sino una máquina accionada por un demonio. Su voz, entrecortada, metálica y gangosa, sus gestos bruscos como de muñeco articulado, su máscara fija, su locuacidad torrencial e incoherente, sus hallazgos grotescos o brillantes, sus palabras que se aferraban a otras por todos los ángulos, ese sincronismo, como diríamos hoy, de cine y de fonógrafo, todo eso asombraba, irritaba también y acababa inquietando.1
Jarry/autómata encarna la carencia de intencionalidad e individualidad fundada por Beau Brummell y la convierte en arte en el sentido tradicional de la palabra. El artista como máquina anticipa tanto al dadaísmo y al surrealismo como a la psicología profunda del finales del siglo XIX. Y no solo esto, entendido como dandi, la frialdad y el comportamiento maquinal de Jarry lo convierten en el antecesor directo de Andy Warhol, quien selló el destino del arte como mercancía a través de sus representaciones de, bueno, la mercancía.
- C.G. Gens D’armes recuerda un rito de iniciación en el patio de la escuela en el que Jarry tuvo que improvisar un discurso sobre un tema aleatorio. Citado en Ubú Rey, 18 ↩︎
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