Sobre la cacería como una expresión del temor a la alteridad:
En el video de la canción Nasty de la banda electrónica The Prodigy, reaparece el tema de la cacería de zorros que abordamos con el video de Dizzee Rascal (7.20). Sin embargo, el acto de cacería ya no sucede desde el punto de vista del cazado sino desde el punto de vista del cazador. En consecuencia, su escenario es un de los más grandes repositorios del ego moderno, los suburbios (0.28).
El video tiene lugar en un mundo en blanco y negro con un ominoso cielo anaranjado rojizo en el que un zorro rojo ronda por un suburbio hasta llegar a una casa a las afueras de la ciudad. Luego de colarse por la verja de la casa el zorro se dirige a la entrada trasera donde, tras una puerta de vidrio, una niña ve televisión con su padre. Sorprendida con la presencia del animal, la niña se acerca a jugar con el zorro, pero justo antes de poder abrir la puerta del jardín el padre se percata de lo que está sucediendo y se lleva a la niña. Inquieto con la presencia del otro,el hombre se pone una casaca roja y un sombrero de caza y sale a caballo con sus vecinos a cazar al intruso que ha penetrado en los suburbios. Escopeta en mano los hombres le disparan al zorro que huye por calles y callejones hasta quedar acorralado en un callejón sin salida. Justo cuando el cazador líder se dispone a dispararle, el zorro lo enfrenta y con los ojos iluminados lo hechiza a él y a sus compañeros. Acto seguido vemos a los cazadores hipnotizados caminando detrás del zorro que los lleva hacia el bosque que rodea los suburbios. Una vez en el umbral entre el bosque y la ciudad, el lugar natural del otro (7.4), el zorro procede a convertir a los cazadores, ahora completamente hechizados, en otros zorros, revelando así que el enorme temor del ego por el otro —que lo impele a la cacería y el asesinato—, es el temor de perderse a sí mismo y encontrar que su identidad es una fachada que disfraza su homogeneidad inconsciente con lo ominoso (unheimlich)representado por el animal salvaje (0.24).
Este video parece apuntar a una inversión del poema “Una cierva en la noche” de D.H. Lawrence (0.22), en el que la mirada del animal no contribuye a que el humano se percate de sí mismo sino que se identifique plenamente con el animal, con el otro. Esta transformación revela una cuestión crucial: la cacería siempre es el acecho del otro que debe ser aniquilado de modo que no exista nada que no sea yo; nada fuera de los límites fortificados del domus. Dominación total e inflexible. Nasty de The Prodigy y Westworld (6.17), nos presenta el mismo umbral desde lados opuestos: el primero donde solo hay alteridad y el segundo donde solo es posible el yo.
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