La pornografía científica de Ballard traslada nuestra intracorporalidad al reino exterior de lo cuantitativo:
El kit sexual. “En cierto sentido”, le explicó el doctor Nathan a Koester, “podemos ver esto como un kit, concebido por Talbert, bajo el título ‘Karen Novotny’. Incluso sería factible anunciarlo comercialmente. Contiene los siguientes artículos (1) almohadilla de vello púbico, (2) una máscara de latex, (3) seis bocas desprendibles, (4) un juego de sonrisas, (5) un par de senos, el pezón izquierdo marcado por una pequeña úlcera, (6) un juego de orificios antirroce (7) recortes fotográficos de varias situaciones narrativas: la muchacha haciendo esto y aquello, (8) una lista de muestras de diálogo, de cháchara trivial, (9) un juego de niveles de ruido, (10) técnicas descriptivas para una variedad de actos sexuales, (11) un músculo detrusor anal desgarrado, (12) un glosario de modismos y eslóganes, (13) un análisis de rastros olfativos (de distintas aberturas) más que todo purinas, etc., (14) una tabla de temperaturas corporales (axilar, bucal, rectal), (15) láminas de frotis vaginal, principalmente Ortho-Gynol en gel, (16) una serie de presiones sanguíneas, sistólica 120, diastólica 70, elevándose a 200/150 al inicio del orgasmo […]”1
Esta traslación equivale a la exteriorización del interior y la interiorización del exterior que caracteriza la psicosis (4.1, 4.2). Sobre su personaje principal, Ballard dice: «el paciente forma un tipo peculiar de relación que se basa en el deseo perpetuo e irresistible de confundirse en una masa indistinta con el objeto». La transferencia entre interioridad y exterioridad propia de la psicosis recuerda la inclusión en la exclusión y la exclusión en la inclusión que según Agamben le da forma a la ley (0.10). ¿Es la soberanía y sus lugares terribles una configuración patológica que surge de una división defectuosa entre el yo y el mundo? ¿O se trata más bien de una excrecencia proveniente del inframundo que se filtra en la polis como una presencia daimónica? (0.11)
- Ballard, La exposición de atrocidades, 92. ↩︎
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