Como la Polonia imaginaria de Ubú Rey (1.18), la carne del mundo de La exhibición de atrocidades es un no-lugar, un umbral fuera del tiempo y el espacio:
La persistencia de la memoria. Una playa vacía de arena fundida. El tiempo de los relojes no tiene validez aquí. Incluso el embrión, símbolo del crecimiento secreto y de la posibilidad, se encuentra viaciado y flácido. Estas imágenes son los residuos de un instante recordado. Para Talbot, los elementos más perturbadores son las secciones rectilíneas de la playa y el mar. El desplazamiento de estas dos imágenes a través del tiempo, y el matrimonio que contraen con su propio continuo, las ha deformado hasta convertirlas en la estructuras rígidas e inflexibles de su propia consciencia. Más tarde, mientras caminaba por el paso elevado, entendió que las formas rectilíneas de su realidad consciente eran elementos deformados de un futuro plácido y armonioso.1
Ballard identifica estos paisajes atemporales con pinturas de surrealistas como Salvador Dalí (de ahí el nombre de la sección), Yves Tanguy y Max Ernst. El “tejido floreciente” de una boca le recuerda al protagonista las superficies porosas de El ojo del silencio de Ernst; “la piel sin huesos de Marilyn, los pechos de piedra pómez, los muslos volcánicos, el rostro de ceniza” forman parte de un cuerpo «del cual se ha drenado toda la materia orgánica, todo sentido del tiempo. Mirando estos paisajes, es imposible imaginar que algo llegue a ocurrir alguna vez en ellos».2 Petrificadas en el tiempo, estas escenas son pura superficie, completa ausencia de interioridad; son el dandi hecho paisaje y espacio (2.3).
Ballard en el comentario de audio a la versión cinematográfica de La exposición de atrocidades dirigida por Jonathan Weiss:
Vivimos en una especie de presente enormemente expandido, que está empacado como una ciudad de bloques de vivienda con imágenes del pasado y, en cierta medida, del futuro, a los que se les han confiscado y saqueado los años pasados y los años por venir. La exposición de atrocidades describe ese mundo. Traven está haciendo un intento desesperado por entender lo que significan todos estos elementos que ya no están vinculados por el tiempo – si no están vinculados por el tiempo, ¿qué los mantiene unidos?3
Una posible respuesta: la carne del mundo.
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