§ 5.11.2. Kinderwhore

El principio de los años noventa, en coincidencia con el surgimiento de la tercera ola de feminismo, vio el surgimiento de un número de bandas de punk feminista de izquierda en el noroeste de los Estados Unidos. Agrupaciones como Sleater-Kinney y Bikini Kill empezaron a criticar abiertamente la violación, la violencia doméstica, el racismo, el patriarcado y los estándares heteronormados de belleza impuestos por los medios de comunicación. El movimiento, llamado Riot Grrrl, se caracterizó por su interés en la acción política directa, su ética DIY (Do It Yourself) y la difusión de sus ideas en fanzines, un tipo de publicación con una larga tradición en el movimiento punk.

Aproximadamente al mismo tiempo los miembros femeninos de varias bandas grunge comenzaron a lucir un nuevo estilo que rápidamente se hizo popular y empezó a ser llamado con el nombre de Kinderwhore. El look constaba de babydolls, corsets y enaguas, vestidos de los sesentas con cuellos anchos, medias a la rodilla o ligueros rasgados, zapatos de hebilla y mucho maquillaje. Con sus cabelleras decoloradas, Courtney Love de Hole y Kat Bjelland de Babes in Toyland parecían perversas muñecas victorianas. Desde un inicio, sus adoptantes tomaron el estilo como

una fuerte declaración feminista […] mucho más que un pequeño vestido de terciopelo, unas medias rasgadas y una tonta etiqueta mediática. Se trataba de tomar intencionalmente las partes más restrictivas de la estética femenina de la niña buena, inflarlas a un nivel de caricatura y subvertirlas para matar cualquier inseguridad arraigada.1

Como en el caso de otros estilos punk feministas, el look kinderwhore implicaba una crítica mordaz del cuerpo femenino como un receptáculo de abuso, una de las encarnaciones más comunes de la nuda vida (0.16, 1.11, 3.3.1, 3.3.2).

Sin embargo, esta estética —un umbral entre la niña buena y la prostituta—, nos permite vislumbrar un aspecto cultural aún más profundo. No es en absoluto gratuito que este estilo surgiera en la costa oeste durante el zenit de la epidemia del sida, justo en el momento en que se hizo evidente para la opinión pública que la población en riesgo no estaba restringida a los homosexuales y los usuarios de drogas inyectables. En este sentido, el kinderwhore actuó como una zona de indistinción entre una vulnerabilidad inocente y virginal y la agresividad de una sexualidad voraz que sirvió como un recurso psicológico para neutralizar la amenaza de infección. Vacunación psicológica.


  1. Mish Barber Way, “My kinderwhore education,” i-D, Julio 20, 2015, https://i-d.co/article/my-kinderwhore-education/ ↩︎

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