§ 9.17. American Superstarz


Ed: Hey buddy, what’s wrong?

Frank: [pumping his shotgun] A lot.

God Bless America (2011)

La película God Bless America (2011) de Bobcat Goldthwait condensa toda la problemática de la telerrealidad en una sola conversación. Su protagonista, Frank, es un cuarentón divorciado que luego de ser despedido injustamente de su trabajo y ser diagnosticado con un cáncer terminal decide iniciar una ola de asesinatos en nombre de la consideración y la decencia. La conversación en cuestión tiene lugar cuando uno de sus colegas de oficina le pregunta si vio American Superstarz, un concurso de talento dentro de la película en el que se burlan sin compasión de un chico con retraso mental:

Frank: No… es decir sí, lo vi accidentalmente. No veo American Superstarz.

Colega: No lo ves, pero lo viste. ¿Qué, eres demasiado bueno para el programa? 

Frank: Sí, soy demasiado bueno para un concurso de karaoke que convierte en estrellas a gente sin talento.

Colega: No puedes decir eso amigo, algunos de esos chicos tienen verdadero talento.

Frank: Para nada. Son afinados… están relativamente limpios, no resultan amenazantes para las niñas y las ancianas, y tienen la capacidad de hacer cola con un estadio lleno de otras personas desesperadas y confundidas, pero te aseguro que están libres de talento.

Colega: Sí, bueno, pues apuesto a que 32 millones de personas no estarían de acuerdo contigo, porque esa es la cantidad de gente que llamó para votar en la final el año pasado.1

Vemos aquí una nueva forma de participación en la que los caprichos y aspiraciones del público constituyen el parangón sobre el que se construye la opinión pública. No obstante, en este esquema la participación no construye comunidad, simplemente nos convierte en sus cómplices. A medida que el discurso se ve degradado por una dinámica que depende de la gratificación instantánea y el entretenimiento, el voyeurismo mediado reemplaza a la interacción personal, la discusión y la conversación (9.11):

Frank: No está bien reírse de alguien que no es normal. Es el mismo tipo de distracción sensacionalista que aparece cada vez que un poderoso imperio comienza a derrumbarse. “American Superstarz” es el nuevo coliseo y no voy a participar en ver un espectáculo donde los débiles son destrozados cada semana para nuestro entretenimiento. Estoy harto, de verdad, todo es tan “cool” ahora. Sólo quiero que todo termine. Es decir, ya nadie habla de nada. Sólo regurgitan todo lo que ven en la televisión, o escuchan en la radio o ven en internet. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste una conversación real sin que alguien enviara mensajes de texto o mirara una pantalla o un monitor por encima de tu cabeza? Ya sabes, una conversación sobre algo que no fuera sobre celebridades, chismes, deportes o política pop. Algo importante, algo personal.2

Frank entiende que la sensibilidad y el respeto, son las primeras víctimas de esta forma de voyeurismo. Cuando intenta razonar con su colega sobre los inconvenientes de este tipo de entretenimiento, la conversación degenera en un argumento recurrente (9.14), la libertad de prensa y expresión:

Colega: ¿Así que ahora estás en contra de la libertad de expresión? Eso está en la Constitución, amigo.

Frank: Defendería su libertad de expresión si pensara que está en peligro. Defendería su libertad de expresión para contar chistes poco inspirados, intolerantes, homofóbicos, racistas y misóginos, todo ello con el pretexto de ser de vanguardia. Pero esa no es la vanguardia, es lo que vende. No podrían ser más complacientes ni más comerciales, porque esta es la generación del “¡Oh, no, no has dicho eso!”, donde un comentario chocante tiene más peso que la verdad. Ya nadie tiene vergüenza, y se supone que debemos celebrarlo. Anoche vi a una mujer arrojar un tampón usado a otra mujer en un canal de televisión, un canal que se anuncia como “el canal de la mujer de hoy”. Los chicos se golpean unos a otros hasta quedar inconscientes y lo publican en Youtube. ¿Recuerdas cuando comer ratas y gusanos en Survivor era impactante? Ahora todo parece tan pintoresco. Estoy seguro de que las chicas de “2 Girls 1 Cup” van a tener su propio programa de citas en VH1 un día de estos. ¿Para qué tener una civilización si ya no nos interesa ser civilizados? 3

En efecto, ¿para qué fingir los atributos básicos de la polis cuando esta está siendo reemplazada por el mercado y los medios? ¿Para qué fingir si el mundo se ha convertido en un circo, un parque de cacería mediático? (9.3, 9.16).


  1. God Bless America. Dirigida por Bobcat Goldthwait. 2011. ↩︎
  2. Ibíd. ↩︎
  3. ibíd. ↩︎

Deja un comentario

Descubre más desde Locus Terribilis | Apuntes sobre el mundo contemporáneo como un escenario de desolación

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo