Una de las expresiones más lúcidas de cómo los medios y el mercado reemplazan a la polis es They Live (1988) de John Carpenter. En la película asistimos al despertar de un obrero itinerante llamado John Nada, que recién llegado a Los Ángeles buscando trabajo encuentra unas gafas de sol que le permiten ver que su realidad es una fachada y que el mundo está siendo controlado por una especie alienígena que se muestra como es realmente cuando es vista través de los lentes. Como si esto fuera poco, también descubre que la publicidad está plagada de mensajes subliminales como OBEDECE, CONSUME, CÁSATE Y REPRODÚCETE, SOMÉTETE. Al encontrarse con la pequeña resistencia que se opone al status quo, Nada se entera que todas las cadenas de televisión transmiten una señal continua diseñada para inducir conformidad en la población. La señal de los rebeldes, que logra entrar al aire solo intermitentemente, declara:
Están convirtiendo nuestra atmósfera en la suya. La tierra es sólo otro planeta en vías de desarrollo, su tercer mundo. Somos como un recurso natural para ellos. Agotan el planeta y se van a otro.1
They Live nos presenta una maquila planetaria (8.20), que es mantenida principalmente a través de las ficciones vendidas por los medios de comunicación. En una entrevista promocional Carpenter aclaró que «la premisa de la película es que la “revolución de Reagan” está siendo dirigida por alienígenas de otra galaxia, emprendedores del espacio exterior que se han tomado la Tierra y lo explotan como un tercer mundo»2. A través del recurso narrativo tan simple como unas gafas de sol, Carpenter nos revela el lugar terrible del neoliberalismo (8.8, 8.11, 8.14) que se esconde detrás de la publicidad y los medios de comunicación.
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