Teniendo en cuenta el carácter colonizador del domus humano (0.24, 8.4), es poco sorprendente que el punto de entrada del paradeisos al mundo digital tuviera lugar en la naturaleza. En 1964, durante la Expedición Internacional a las Islas Galápagos, un grupo de científicos empezó a aplicar la nueva disciplina de la telemetría (la medición remota de magnitudes físicas) al estudio de las poblaciones animales nativas del archipiélago. Entre estos especialistas, el físico, biólogo e ingeniero eléctrico R. Stuart MacKay fue especialmente perspicaz sobre el potencial que estas tecnologías podrían ofrecer para el entendimiento del comportamiento animal en sus hábitats naturales.
El uso de un transmisor de radio, dice MacKay,
dentro o sobre un sujeto que lleva información a un receptor remoto, permite flexibilidad de movimiento y exploración sin perturbaciones de partes del cuerpo que de otro modo serían inaccesibles, sin que el sujeto sea consciente del proceso de medición… los métodos dejan al sujeto en un estado psicológico y fisiológico relativamente normal y no interfieren con la continuación de las actividades normales.1
La intervención tecnológica del sustrato biológico implementada por MacKay amplió el alcance de las técnicas de recolección de datos —que hasta entonces solo habían podido ser llevadas a cabo en condiciones artificiales—, a lo largo y ancho del mundo natural. Este nuevo alcance de la técnica es una “extensión” desde el punto de vista antropocéntrico, pero desde el punto de vista de lo biológico se trata de una “contracción”, una reducción de las formas en que la naturaleza (que desde luego incluye al humano) puede percibirse a sí misma. Los experimentos de telemetría de MacKay son una nueva iteración de la extensión del domus y del dominio humano (0.24, 0.26, 7.11) que ahora ha empezado a envolver lo que queda de alteridad en el mundo. Un cerramiento de la zoé por parte de la bios que se centra en lo estrictamente cuantificable.
Cabe destacar que las invasiones más recientes de los medios de comunicación y la tecnología al domus proceden de ciencias como la antropología (9.9) y la biotelemetría, cuyo objetivo es estudiar las poblaciones humanas y animales en sus hábitats naturales; un indicio de que la vida en su aspecto de zoé es esencial para el actual movimiento de las cosas. Visto así no es extraño que lo que le sucedió a la naturaleza también terminara por ocurrirle al hogar humano, que en nuestra época debe empezar a entenderse como la antroposfera.2
- R. Stuart MacKay, Bio-medical Telemetry, 18-23. ↩︎
- El músico y matemático Jurij Moskvitin define antroposfera como: «el mundo de relaciones humanas, directas e indirectas, de cualquier tipo, en las que los humanos viven y respiran, que contiene y consiste de todas las estructuras de las que se puede decir que gobiernan las acciones de los seres humanos». (Jurij Moskvitin, An Essay on the Origin of Thought, 11). ↩︎
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