El poder de la computación elimina todo rastro de duda. Toda duda brota de las experiencias pasadas. Pero el pasado desaparece. Antaño conocíamos el pasado, pero no el futuro. Esto está cambiando […] Necesitamos una nueva teoría del tiempo.
Don DeLillo, Cosmopolis
En ¿Quién controla el futuro? Jaron Lanier da una descripción de la computación desde un punto de vista termodinámico:
La computación es la demarcación de una pequeña parte del universo, la computadora u ordenador, que se ha construido de forma que nos resulte fácil de entenderlo y controlarlo, por que lo se asemeja mucho a proceso determinista no entrópico. Pero, para que un ordenador funcione, las zonas del universo que lo rodean deben recibir el calor residual, la aleatoriedad. Podemos crear un refugio local contra la entropía, pero nuestro vecinos serán quienes asuman el coste.1
Esta interacción entre termodinámica y computación determina a grandes rasgos que entre más certeza genere un computador más será el calor e incertidumbre que arrojará al mundo. En otras palabras, entre más predicciones haga el capitalismo de vigilancia, más será el ruido y el azar que aquellos que no tenemos acceso al sistema tendremos que absorber para continuar operando a un nivel computacional mucho menor. La búsqueda de certeza a partir de cantidades masivas de datos (10.12) que plantea el capitalismo de vigilancia es insostenible a largo plazo porque «el resto del mundo no puede asumir indefinidamente el riesgo, el coste y los desperdicios»2 expulsados por su operación.
En otro lugar ya pregunté: “Si según Marx y Engels, el capitalismo produce sus propios sepultureros, ¿será posible que estos no seamos nosotros como cíber-proletariado (10.13, 10.14) sino el calor residual, el ruido entrópico que este lanza al mundo en magnitudes cada vez mayores? ¿Será posible que la enorme eficiencia del capitalismo de vigilancia para producir plusvalía sea su propia ruina?”3 Es decir, la desproporción entre la certeza generada por los capitalistas de vigilancia y el completo azar al que quedaría sujeto el resto de la población podría desembocar en un colapso socioeconómico.
Entre las posibilidades de colapso sistémico del capitalismo se cuenta la hipótesis FROP (falling rate of profit) que postula que el imperativo de reducir costos laborales para producir más ganancias, en combinación con la aparición de nuevos medios tecnológicos para la producción, produce una ventaja competitiva a corto plazo. Sin embargo, tan pronto el avance tecnológico se generaliza, la tasa de retorno se estanca hasta producir estasis y crisis en todos los niveles. Otra posibilidad más de colapso es el creciente desequilibrio entre el imperativo a bajar los salarios para generar ganancias y simultáneamente subir el consumo para estimular el mercado. Tal situación podría llevar a un escenario de sobreproducción y subconsumo.
Dada su capacidad de predicción, ¿podría el capitalismo de vigilancia prever su eventual colapso?
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