§ 10.8. Sobre el mundo virtual como un parque de cacería de datos

Si una iglesia o un gobierno estuviera haciendo estas cosas, sería considerado autoritario, pero cuando la culpa es de los tecnócratas, parecemos modernos, frescos e innovadores. La gente acepta unas ideas presentadas de forma tecnológica que serían detestables bajo otra forma […] utilizar los ordenadores para reducir la expresión individual es una actividad primitiva y retrógrada, por muy sofisticadas que sean las herramientas empleadas.

Jaron Lanier, Contra el rebaño digital

El propósito de los experimentos de R. Stuart MacKey con la telemetría (10.1) iba más allá del simple rastreo de los animales en su hábitat natural. Según Shoshana Zuboff, MacKay argumentaba que un proceso inverso de “teleestimulación” permitiría no solo monitorear el comportamiento sino también revelar cómo éste podía ser modificado y optimizado logrando lo que el llamaba «un diálogo remoto entre el sujeto y el experimentador»1. Aquí es importante resaltar que la actitud típicamente instrumental de MacKay hacía sus sujetos de estudio ha dado lugar a un monólogo centrado en la manipulación y el control: un diálogo entre dos partes requiere la conciencia de ambas de estar participando voluntariamente de un intercambio.

Las ideas de MacKay alcanzaron su potencial no en la biología o las ciencias naturales sino en la visión del capitalismo de vigilancia de un mundo completamente conectado que se ha venido vendiendo con el nombre de internet de las cosas (IoT). La búsqueda constante de nuevas fuentes de datos creó un inmenso mercado para la domótica que se ha ido extendiendo a diversos productos inteligentes como carros, relojes, dispositivos de fitness, camas, neveras, hornos, termostatos, aspiradoras, bombillos, cepillos de dientes, etc., que recopilan todo tipo de  información, con las que estas empresas hacen predicciones sobre el comportamiento humano, generando así nuevas oportunidades de negocio y control social.

El lema de esta nueva forma de “economía de acción” (que se centra en una actitud activa hacía la construcción y control de la demanda) es «haz que bailen» y se basa en crear contextos mediante los datos recopilados (la música) para conducir a los sujetos a comportamientos específicos (el baile). Solo miren esta conversación que Zuboff tuvo con un científico de datos en jefe de una empresa de Silicon Valley:

El objetivo en todo lo que hacemos es cambiar la conducta real de las personas, y cambiarla a gran escala. Queremos conocer bien cómo se construye el cambio del comportamiento de una persona, y luego queremos cambiar cómo toman sus decisiones cotidianas montones de personas. Cuando las personas usan nuestra aplicación podemos captar sus comportamientos y distinguir los buenos de los malos. Entonces desarrollamos unos “tratamientos” o un “alpiste de datos” para que seleccionen los comportamientos buenos. Y luego podemos comprobar hasta que punto son accionables las pistas que dirigimos a las personas para inducir en ellas ciertas conductas y hasta que punto son rentables para nosotros los comportamientos así inducidos.2

Estamos siendo rastreados y cazados como animales en un inmenso paradeisos virtual por el que vagamos inadvertidamente, un parque de cacería en el que se nos deshumaniza y prepara no sólo para nuestra condición de espectadores y esclavos mediáticos (5.8), sino también se nos trata como simple materia prima, como un bosque, una mina o un río a ser explotado para beneficio de la elites tecnocráticas (10.6). Un paradeisos diseñado para penetrar en nuestras casas y en nuestra vida interior, para cazarnos en nuestra vida diaria y en nuestras interacciones sociales. El truco de este nuevo tipo de manipulación —como en el caso de la fauna de las islas galápagos—, es que éste quede por fuera del umbral de conciencia humana, que su sustrato tecnológico sea discreto y pase desapercibido.

El rastro de información que dejamos en internet se ha convertido en un nuevo tipo de manipulación de la bios que nos reduce a una nueva forma de zoé digital en la que nos convertimos en un simple punto de datos. La línea de la película They Live (9.18) “somos como un recurso natural para ellos” —que en su época hacía referencia al neoliberalismo reaganita—, es más relevante que nunca, especialmente ahora que el capitalismo ha encontrado lo que posiblemente sea su última frontera: la interioridad y experiencia del humano. 


  1. Zuboff, Capitalismo de vigilancia, 280. ↩︎
  2. Ibíd., 399-400. ↩︎

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