A su llegada a Los Angeles en 1975, David Bowie se quedó un tiempo en la casa de Glenn Hughes, un amigo cercano y por entonces bajista de Deep Purple, en el barrio de Los Feliz. Esta área es famosa por haber inspirado la arquitectura de Buena Vista Street, la entrada a uno de los parques temáticos del complejo de Disneylandia y, también, por ser la localidad donde la Familia Manson asesinó a Leno y Rosemary LaBianca la noche siguiente al asesinato de Sharon Tate. De hecho, la casa de Hughes estaba en Waverly Drive, justo al final de la calle donde estaba la casa de los LaBianca.
Informado del hecho, Bowie desarrolló una obsesión paranoica con los asesinatos que se convirtieron, por lo menos en su mente, en una influencia maligna que se extendía por toda el vecindario como un espectro. Con seguridad las montañas de cocaína y la falta de sueño no ayudaron a la situación. Dado que California tiene una larga tradición de satanistas al estilo de Anton LaVey, el interés de Bowie en lo oculto se convirtió en un infierno a propulsión de drogas colmado de maleficios y habitado por brujas, cuerpos que caían del cielo y demonios que acechaban en piscinas suburbanas. En uno de los puntos más bajos de su paranoia llegó a creer que un grupo de chicas negras quería que las preñara para hacer un bebé diabólico, una idea claramente sacada del Bebé de Rosemary de Polanski.
Como en el caso de Tate, los asesinatos de la familia LaBianca fueron una cuestión de azar, no hubo ninguna razón “oculta” para el crimen: Manson eligió el lugar porque hacía un tiempo habían ido a una fiesta en una casa vecina. El homicidio del ejecutivo de supermercado y su esposa, una continuación del asesinato de Tate y sus amigos la noche anterior, era parte del llamado escenario “Helter Skelter” que Manson había infundido durante meses entre sus seguidores; en esencia, la canción de los Beatles supuestamente describía de un modo subliminal el inicio de un guerra racial entre blancos y negros que se tomaría a los Estados Unidos e impondría un nuevo orden mundial encabezado por Manson. En realidad la canción de McCartney trataba sobre una atracción de feria típicamente británica que consiste en un rodadero en espiral empotrado alrededor de un torre de madera (when I get to the bottom I go back to the top of the slide, where I stop and I turn and I go for a ride, till I get to the bottom and I see you again); el escenario apocalíptico de Manson se trataba sobre un día en la feria.
He aquí una extraña simetría: mientras estrellas de rock como Bowie se obsesionaban con los asesinatos de la Familia Manson, asesinos como Manson se obsesionaban con estrellas de rock como los Beatles. Respecto a esta obsesión, Catherine Share, miembro de la Familia, comentó:
No era como que Charlie escuchara el White Album y comenzara a seguir lo que él pensaba que los Beatles estaban diciendo. Era al contrario. Pensó que los Beatles estaban hablando de lo que había estado exponiendo durante años. Sentía que en cada canción del White Album estaban cantando sobre nosotros.1
Además de su papel como gurú y líder de comuna, Charles Manson era un talentoso músico que por entonces se esforzaba por conseguir un contrato discográfico. Había conocido a Dennis Wilson de los Beach Boys, que se vio promesa en su música y le presentó a Terry Melcher, un productor musical que había sido fundamental en el desarrollo del “sonido californiano” de los sesentas. Manson hizo una audición para Melcher, quien dijo que lo llamaría con una respuesta pero nunca cumplió su promesa. Iracundo, Mason fue a la casa del productor en 10050 Cielo Drive pero se le informó que Melcher ya no vivía allí. Sin que Manson lo supiera, unos meses antes el dueño de la propiedad había alquilado la casa a Roman Polanski y Sharon Tate. Según Vincent Bugliosi, el fiscal del juicio de la familia Manson, la dirección de Beverly Crest encarnaba el rechazo del establecimiento a su arte. Si no iba a lograrlo como una estrella de folk rock, lo único que le quedaba era sus promesas apocalípticas.
Debido a su proximidad en el tiempo, muchos de los detalles de los asesinatos de los LaBianca se han confundido con los eventos que tuvieron lugar en la casa Cielo Drive. Muchos creen que el lema “death to pigs” quedó escrito en las paredes de la casa de Tate y Polanski, cuando en realidad estas palabras fueron escritas en la sala de los LaBianca junto con la leyenda “Helter Skelter” en el refrigerador. La palabra “PIG”, escrita con la sangre de Tate en la puerta principal, fue el único mensaje que quedó en la casa de Cielo Drive. Esta fijación con los cerdos viene de la canción Piggies de los Beatles, una crítica social que George Harrison basó en Animal Farm de George Orwell, y que Manson interpretó como una invitación a asesinar personas blancas e influyentes para detonar su apocalipsis racial.
Nunca se ha podido determinar con certeza si Manson sabía quienes eran los nuevos inquilinos de 10050 Cielo Drive, pero el hecho de que fueran personas influyentes y conocidas encajó bien en sus planes. En noviembre de 1969, mientras cumplía una sentencia por otro asesinato, Susan Atkins —la miembro de la Familia que escribió PIG en la puerta—, presumió delante de a una compañera de prisión que Manson tenía una lista de celebridades que planeaba asesinar. El comentario de Atkins vinculó el nombre de Manson con los asesinatos y resolvió el caso, que tres meses después todavía desconcertaba a la policía. Entre los nombres de la lista negra de Manson estaban Steve McQueen, Elizabeth Taylor, Richard Burton, Tom Jones y Frank Sinatra. Lynette Fromme, otra miembro de la Familia que no participó en los asesinatos de Tate-LaBianca, intentó asesinar al presidente Gerald Ford en septiembre de 1975.
Según Ringo Starr, los asesinatos de Tate-LaBianca le pusieron punto final a los años sesenta:
Fue desconcertante. Me refiero a que yo conocía a Roman Polanski y Sharon Tate y –¡Dios! – si que fue un momento difícil. Nos detuvo en seco porque repentinamente toda esta violencia surgió en medio de todo este amor y paz y psicodelia. En realidad, fue bastante miserable y ya nadie se sentía a salvo –no sólo nosotros, no sólo los rockeros, sino todos en Los Angeles lo sintieron: “Oh, Dios, esto le puede pasar a cualquiera”. Gracias a Dios que atraparon al cabrón.2
Para finales de 1969 todos en Beverly Hills le echaron llave a sus puertas. Fue el apogeo de la paranoia hippie y los sistemas de alarma de última generación. En último término, el escenario “Helter Skelter” de Charles Manson es un descenso por una espiral/laberinto donde los hombres y mujeres se convierten en monstruos híbridos, soberanos y hombres sagrados (0.5, 0.12, 1.4). Un laberinto cuyo entrada quedó en la casa de Sharon Tate y Roman Polanski.
El último inquilino de 10050 Cielo Drive fue Trent Reznor, líder de la banda de rock industrial Nine Inch Nails, que vivió en la casa durante dieciocho meses entre 1992 y 1993 y convirtió su amplia sala de estar en un estudio de grabación que apodó Le Pig. Porciones del EP Broken y el segundo LP de la banda, The Downward Spiral —indiscutiblemente uno de los mejores álbumes de rock de los años noventa—, fueron grabados en el lugar donde miembros de la Familia Manson masacraron a Sharon Tate y sus amigos. A diferencia de Bertolucci o Polanski, Reznor no creó un locus terribilis, un sitio de excepción, con la excusa de libertad artística, convirtió un lugar terrible existente en una lugar de producción cultural; una nueva variación de nuestro tema que nos permite apreciar como nuestro concepto de locus terribilis empieza a ampliar su influencia a otras esferas, muy apropiadamente, como una espiral.
En pocas palabras, The Downward Spiral es una obra maestra solo es comparable en su época con piezas de música rock tan icónicas y atemporales como OK Computer de Radiohead, Achtung Baby de U2, 4-Track Demos de PJ Harvey y el álbum debut de Rage Against the Machine. Sin embargo, su entendimiento de la descomposición psicológica, de la morbidez del alma humana de nuestro tiempo no tiene rival. Aún hoy, un cuarto de siglo después de su lanzamiento,el álbum tiene un sonido elegante y abrasivo y sigue siendo inusualmente relevante respecto a nuestros sentimientos de aislamiento más profundos, nuestros lugares terribles más íntimos. Algunas de las canciones más inquietantes del álbum, como Mr. Self Destruct y Ruiner, presentan una estructura lírica muy peculiar, las letras son emitidas simultáneamente por dos “voces” distintas, una que enuncia con furia y la otra que canta en susurros violentos, y que parecen apuntar al consciente y el inconsciente de un individuo que vive bajo una presión psicológica apabullante.
Sobre cómo fue que dio con la propiedad de Cielo Drive, Reznor siempre ha insistido que no se enteró que se trataba de la casa del asesinato de Sharon Tate hasta el día que firmó el contrato de arrendamiento, que incluía una cláusula de divulgación sobre lo ocurrido en el predio.3 «La primera noche fue aterradora», dijo Reznor.
Para entonces, sabía todo sobre el lugar; había leído todos los libros sobre los asesinatos de Manson. Así que caminé por el lugar esa noche y todo estaba oscuro, y pensé: ‘por dios, aquí es donde sucedió’. Aterrador. Saltaba metros con cada sonido, incluso si era una lechuza. Me desperté en medio de la noche y había un coyote mirándome por la ventana. Pensé, “no lo voy a lograr”.4
Después de la sacudida inicial, dijo el reznor: «La casa no se sentía tan aterradora como triste, pacíficamente triste. Pero eso podría ser mi propia locura».5
Ya fuera una estrategia publicitaria o una excentricidad artística (o una mezcla de ambas), desde un inicio Reznor negó una influencia directa de los asesinatos en los temas del album y, en efecto, su contenido resulta mucho más interesante si se saca de este contexto y se le pone en una tradición de álbumes conceptuales como Low y Outside de David Bowie y The Wall de Pink Floyd. Sin embargo, los paisajes sonoros del disco hacen imposible no escuchar referencias a lo ocurrido en Cielo Drive. En Piggy, uno de los sencillos radiales, que Reznor empezó a componer antes de mudarse a California, es inevitable no escuchar el sonido de cigarras de verano intercalado entre los platillos y superpuesto con gritos digitalizados; el ambiente resultante es tan plácido como escalofriante y crea una tensión psicológica muy particular que se deshace a medida que el solo de batería se desvanece dejando atrás el esqueleto de la canción. The Downward Spiral es un helter skelter psicológico que desciende hasta la desintegración completa del individuo. El rey como representación psicológica del ego diurno (1.10) está en el centro de una de las últimas estrofas de Hurt, el último corte del album:
I wear this crown of shit
Upon my liar’s chair
Full of broken thoughts
I cannot repair
El album culmina con la imagen del rey/ego como el ser siniestro y aterrorizado evocada por Bacon y Bertolucci (3.3.1), que pone de manifiesto la conjunción entre soberano y homo sacer. Visto así The Downward Spiral es una catábasis en espiral (0.5, 1.2) a un infierno enteramente moderno, uno que yace en nuestro interior (0.15). La boca de este averno, su umbral, es 10050 Cielo Drive (0.6, 0.8). Ya fuera consciente o inconscientemente, Reznor tomó como punto de partida de su viaje descendente la entrada al inframundo que dejó abierta la Familia Manson.
Para ese entonces Reznor había firmado una banda poco conocida de Florida llamada Marilyn Manson and the Spooky Kids en su sello discográfico Nothing Records. Sus integrantes llevaban nombres que combinaban el nombre de una modelo o actriz con el apellido de un asesino en serie, reuniendo así dos de las más grandes obsesiones de la cultura de consumo estadounidense. El punto era el siguiente: en los Estados Unidos puedes convertirte en una celebridad ya sea siendo una estrella o matando a mucha gente. Marilyn Mason ya había grabado un demo llamado The Manson Family Album y aceptó la idea de grabar y mezclar el primer album de la banda en Le Pig; se podría decir que la sola idea era auspiciosa. Se puede ver a Reznor y Marilyn Manson tocando juntos en la casa Tate en el video de la canción Gave Up que aparece en el EP Broken de NIN.
La estancia de Reznor en Cielo Drive llegó a su fin luego de que se topara con Patti Tate, una de las hermanas menores de Sharon:
Fue una cuestión de azar, un encuentro breve. Ella me dijo: “¿Estás explotando la muerte de mi hermana al vivir en su casa?” Fue como si, por primera vez, todo al asunto me diera una bofetada. Le dije: “No, es solo mi interés por el folklore estadounidense. Estoy en este lugar donde ocurrió una parte extraña de nuestra historia.” Supongo que el asunto no me había golpeado antes, pero lo hizo entonces. Ella perdió a su hermana en una situación absurda, completamente ignorante, que no quiero apoyar. Cuando ella me estaba hablando, caí en cuenta: “¿qué tal si fuera mi hermana?” Pensé: “que se joda Charlie Manson.” No quiero que me vean como un tipo que apoya a un asesino en serie.6
Aparentemente el encuentro con un miembro de la familia Tate sacudió profundamente a Reznor y justo antes de embarcarse en la gira de The Downward Spiral, comenzó a desmantelar el estudio. No obstante, al enterarse de que el propietario de la propiedad iba a demoler la casa para construir una nueva, tomó la puerta principal como recuerdo y la instaló en la entrada del estudio de Nothing Records en Nueva Orleans. Se llevó consigo la entrada, el umbral mismo de uno de los lugares terribles más conocidos del siglo XX.
El sello discográfico cerró en el 2004 pero la puerta continúa en su lugar adoptivo. Ahora sirve de entrada a una funeraria.
Pocas estrellas de rock necesitan tan poca presentación como Marilyn Manson. Surgido de la escena underground de Fort Lauderdale, el proyecto musical y estético de Brian Hugh Warner se convirtió en uno de los actos de shock rock más conocidos e importantes de los años noventa. Su tercer disco, Antichrist Superstar (grabado en Nothing Studios en Nueva Orleans), es una crítica devastadora a la hipocresía y el conservadurismo de la sociedad norteamericana, y combina una serie de influencias que van desde David Bowie, el superhombre de Nietzche, la Cábala, el satanismo de Anton LaVey y la magia ceremonial de Aleister Crowley. Si pocas estrellas de música pop han generado tanto chisme y controversia como Manson, incluso son todavía menos las que han sido tan críticas del establecimiento musical y sus efectos en la sociedad contemporánea. Sencillos como The Beautiful People, This is the New *hit y The Dope Show hablan elocuentemente de su habilidad como comentarista social.
En el video de está ultima canción, tomada del disco Mechanical Animals, Manson critica el sistema de manufacturación de estrellas a través de una estética cuidadosamente elaborada que retoma ciertas ideas del personaje de Ziggy Stardust de Bowie. Manson, un alienígena con pechos, es capturado en una colina y llevado a una instalación donde lo someten a varias pruebas para transformarlo en una estrella. El resultado es intrigante: en vez de un Bowiesco dictador/estrella de rock al estilo del Thin White Duke o Pink (3.1, 3.2), Manson invierte esta estética y crea un dictador glam, un autócrata con un atuendo de lentejuelas rojo y botas de plataforma escoltado por una fuerza policial que lleva uniformes color magenta. Manson posa con sus fans en medio de un conjunto de edificios de inspiración brutalista que recuerdan el contraste de la arquitectura soviética en la Habana. Aparte de Ziggy Stardust, las referencias inmediatas del video son la actuación de Bowie en The Man Who Fell to Earth (1976), de Nicholas Roeg. Además, hay varias referencias a la película La montaña sagrada (1973) de Alejandro Jodorowski, en particular la secuencia con los maniquíes que representan la serialización y reproducibilidad del Mesías, en el caso de Jodorowski, o de la estrella del pop, en el de Manson.7

Fotograma del video de The Dope Show
Con Marilyn Manson llegamos a una nueva variación del dictador/estrella de rock; una iteración consciente no solo de su condición de mercancía sino también de sus sesgos y desventajas. Al darse cuenta de que quien desaparece como forma de vida para la polis, reaparece como objeto de consumo en el mercado (0.19, 2.11, 3.2), Manson pudo idear una representación coherente de la manufacturación de cualquier estrella/dictador, un proceso con connotaciones científicas e industriales abarcadas por la imagen de él atado a una réplica de la obra Máquina para hacer circular la sangre (1970) de Rebecca Horn, un traje externo de venas plásticas que rodea al usuario transformándolo en una extensión del mecanismo. El dictador glam de Manson es un rockero tan plástico como Ziggy Stardust (3.1), pero que debe sufrir su condición de mercancía como parte intrínseca de su arte. Sobra decir que esta variación del dictador/estrella de rock es tal vez la más sincera hasta ahora: totalitarismo bajo lentejuelas.
Entonces, la mañana del 20 de abril de 1999, Eric Harris y Dylan Klebold, estudiantes del último año de la escuela secundaria Columbine en Littleton, Colorado, asesinaron a trece personas e hirieron gravemente a otras veintiuna en los terrenos de la escuela. No fue el primer tiroteo en una escuela secundaria en territorio estadounidense, pero si el más letal hasta entonces. Atraídos por la naturaleza escandalosa de la noticia y desesperados por encontrar un culpable, tanto los medios tradicionales como los sensacionalistas se precipitaron y señalaron artistas como Marilyn Manson y NIN y películas como Asesinos por naturaleza de Oliver Stone como algunas de las fuentes de inspiración de la masacre. Marilyn Manson cargó con la peor parte. Corrió el rumor de que Harris y Klebold se habían maquillado al estilo de Manson para la matanza y que llevaban camisetas de la banda. Ninguna de estas dos aseveraciones era cierta. Víctima de su propia estética transgresora, Marilyn Manson se convirtió en una representación muy real del Anticristo Americano, la versión mediática de toda inmoralidad y mal. Irónicamente, ni a Harris ni a Klebold le gustaba su música, aunque si tenían un gran interés en los asesinatos de la familia Manson.
Unos meses antes de la masacre, Dylan Klebold presentó un ensayo para su clase de escritura creativa titulado “La mente y los motivos de Charles Manson” en el que argumentó que la trama de Asesinos por naturaleza no pretendía reproducir el tema de Bonnie y Clyde de la pareja criminal, sino que tomó su inspiración de la vida de Charles Manson. Su argumentación es bastante imprecisa y el vínculo entre la película y Manson resultó ser una excusa para escribir sobre los asesinatos de Tate-LaBianca. Aunque desde su estreno la película haya sido acusada de inspirar múltiples asesinatos y matanzas, Asesinos por naturaleza, no es otra cosa que una mordaz crítica a la obsesión mediática de los Estados Unidos con sus asesinos. No obstante, en la mente de Harris y Klebold, la película de Oliver Stone (abreviada como NBK por sus siglas en inglés en muchas de las entradas del diario de Klebold) se convirtió en un nombre en clave para la masacre.
Dylan Klebold —un chico tímido, melancólico y enamorado que terminó siguiendo a Harris, un genuino psicópata—, era un fanático de The Downward Spiral, que menciona continuamente en sus diarios:
Solo quiero algo que nunca podré tener […] cierto, cierto odio todo. Por qué no me puedo morir […] no es justo. Quiero pura felicidad […] estar abrazado con [editado], a quien creo que amo más que nunca […] Estaba vacío, pero tenía razón. Otra forma de la espiral descendente […] que se hunde más y más. Abrazarla a ella, ser uno con ella, amarla, quedarnos tendidos. Necesito un arma. Esta es una entrada extraña […] Debería sentirme feliz, pero estoy abatido. Me siento terrible […] La Autopista Perdida aparentemente se repite a sí misma.8
La primera línea de esta entrada es una clara referencia a Something I Can Never Have del primer álbum de NIN, Pretty Hate Machine. La canción también apareció en la banda sonora de Asesinos por naturaleza que fue producida por Reznor. La autopista perdida de la última frase es una referencia a la película de David Lynch del mismo nombre, cuya banda sonora también fue producida por Reznor. Hay espirales garabateados aquí y allá en los diarios de Klebold.
Es poco probable que Klebold y Harris no supieran que The Downward Spiral había sido grabado en el lugar del asesinato de Sharon Tate, pero independientemente de este hecho —o de su obsesión con la familia Manson o con Asesinos por naturaleza—, mi punto es que las atrocidades que surgieron del locus terribilis de 10050 Cielo Drive, han continuado girando en espiral hasta nuestros días, extendiéndose lo largo y ancho de la sociedad contemporánea. De hecho, en su libro sobre la masacre, el periodista Dave Cullen llega a la conclusión de que Columbine «en realidad no fue un tiroteo en una escuela secundaria. Fue un ataque a la sociedad misma, su intención era infundir miedo en toda el país y asegurar la fama eterna de los chicos».9 Los medios de comunicación y la industria del entretenimiento han sido fundamentales a la hora de mantener vivo este lugar terrible.
Mi intención, por supuesto, no es sugerir que Trent Reznor, Oliver Stone o Marilyn Manson deban ser culpados por Columbine. Que ningún artista puede o debe ser culpado por la forma en que otras personas interpretan su trabajo es una cuestión de sentido común.10 El trabajo del artista es representar el mundo tal como lo percibe y estos músicos y cineastas han sido bastante perspicaces al respecto; para recurrir a un cliché, han capturado el espíritu de su tiempo. Ningún artista o músico debería ser señalado y responsabilizado por exponer los defectos de su sociedad. Lejos de implicar culpa, o incluso causalidad, el grupo de artistas que he tratado en esta última sección, es una constelación que parece estar atada inextricablemente a un lugar terrible que los medios de comunicación insisten en mantener abierto de par en par, al punto de haberlo convertido en una de las piezas claves del imaginario contemporáneo de los Estados Unidos.
Un par de meses luego de la masacre de Columbine, Marilyn Manson escribió un muy elocuente artículo en Rolling Stone exponiendo su punto de vista sobre ser culpado por los medios de comunicación y otras organizaciones conservadoras:
Aplaudimos la creación de una bomba cuyo único propósito es destruir a toda la humanidad, y crecemos viendo los cerebros de nuestro presidente salpicados por todo Texas. Los tiempos no se han vuelto más violentos, solo más televisados. ¿Alguien cree que la Guerra Civil fue civil en lo más mínimo? Si hubiera existido la televisión, podrían estar seguros de que habrían estado allí para cubrirla, o tal vez incluso para participar en ella, como participaron en la violenta persecución de automóviles en la que murió la Princesa Diana. Buitres asquerosos en busca de cadáveres, explotando, follando, filmando y atendiendo nuestros atroces apetitos en una interminable exhibición de estupidez humana.
Cuando se trata de encontrar al culpable de los asesinatos en la escuela secundaria de Littleton, solo lanza una piedra, le caerá a alguien culpable. Nosotros somos el tipo de gente que toleramos que los niños tengan armas, y somos los que sintonizamos la televisión y observamos los últimos detalles de lo que hacen con ellas. Creo que es terrible cuando alguien muere, especialmente si es alguien que conoces y amas. Pero lo que es más ofensivo es que cuando ocurren estas tragedias a la mayoría de las personas realmente no les importa más de lo que les importaría el final de temporada de Friends o The Real World.11
Los medios modernos de comunicación, como lo sugiere Marilyn Manson, nos han llevado a un lugar terrible de indiferencia, insensibilidad y apatía que refleja la crueldad de nuestros soberanos. Es a través de este gigantesco aparato mediático que nuestro actual locus terribilis se ha convertido en un elemento fijo e indispensable de la sociedad moderna.
Una de las características principales de este nuevo lugar terrible es su capacidad de homogeneización:
No es de extrañar que los niños sean más cínicos ahora; tienen mucha más información. Pueden ver que están viviendo rodeados de sandeces. En el pasado, existía la idea de que podías irte a otro lugar y empezar de ceros. Pero ahora Estados Unidos se ha convertido en un gran centro comercial, y debido a Internet y toda la tecnología que tenemos, no hay a donde ir. Las personas son iguales en todas partes. A veces, la música, las películas y los libros son las únicas cosas que nos permiten sentir que alguien más se siente como nosotros. Siempre he intentado que la gente sepa que está bien, o incluso que es mejor, si no encajas en el programa. Usa tu imaginación: si un bicho raro de Ohio puede convertirse en algo, ¿por qué no alguien más que tenga la fuerza de voluntad y la creatividad?12
Un mundo que se ha convertido en un enorme centro comercial lleno de personas idénticas entre sí, es un mundo que no ocupa un lugar definitivo en el espacio (0.8, 0.9, 0.11, 1.18). Este es el sueño de la globalización, crear un umbral donde la existencia queda reducida al consumo y el entretenimiento, que a su vez conducen a una inevitable infantilización (1.16, 3.3.1). El mundo convertido en un parque de diversiones.
- Manson, Cineflix documentary, 2009. ↩︎
- The Beatles Anthology, 311. ↩︎
- Hay otra versión sobre cómo Reznor terminó viviendo en Cielo Drive: “Recuerdo que cené con [el contratista de música] Ian Copeland y me preguntó dónde me iba a quedar en L.A., y le dije que una casa en Cielo Drive. Dijo: “Ahí es donde ocurrieron los asesinatos de Charles Manson”. Leí Helter Skelter, el relato del crimen de los asesinatos de la familia Manson, co-escrito por el fiscal Vincent Bugliosi, de niño y realmente me espantó; Ian dijo que tenía una copia del libro. Así que terminamos de cenar, buscamos su copia y fui directo a las imágenes del medio. Solo pensaba, hombre, sería una locura si fuera la misma casa. Luego vi una foto que mostraba una escalera de madera que llevaba al desván, al que yo había subido más temprano ese día, y pensé: Mierda, es el mismo lugar. Ninguna parte de mí pensó, ¡Esto sería genial! (Vulture, In Conversation: Trent Reznor) ↩︎
- Gavin Baddeley, Dissecting Marilyn Manson. ↩︎
- Entertainment Weekly, ‘Making records Where Mason Killed’. ↩︎
- Mikail Gilmore, “Trent Reznor: Death to Hootie,” Rolling Stone, Marzo 6, 1997. ↩︎
- Las referencias de Marilyn Manson a un dictador/estrella de rock se remontan a su album anterior, Antichrist Superstar, cuyo personaje central es un ser sobrenatural, que queriendo acabar el mundo, asume la identidad de un líder populista que convence a gran parte de la población de seguirlo. ↩︎
- Diario de Dylan Klebold, entrada Thoughtz, 10-14-97. Disponible en: https://schoolshooters.info/sites/default/files/klebold_journal_1.2.pdf ↩︎
- Oliver Moore, “Columbine: myths and truth” The Globe and Mail, Mayo 8, 2009, https://www.theglobeandmail.com/arts/books-and-media/columbine-myths-and-truth/article785290/ ↩︎
- Aquí cabe preguntarse: ¿se mandó a los Beatles a la hoguera por su supuesta “influencia” en los asesinatos de Tate-LaBianca? «El White Album tenía un montón de mensajes muy subversivos», dijo Marilyn Mason en una entrevista con NME. «los que pretendían y los que pueden haber sido mal interpretados por Charles Manson. Hasta donde sé, es el primer disco de rock’n’roll que ha sido culpado y vinculado a la violencia. Cuando tienes ‘Helter Skelter’ escrito con sangre en la pared de alguien, es un poco más incriminatorio que cualquier cosa de la que me hayan acusado». (Ted Kessler, “Marilyn Manson goes ape,” NME, September 9, 2000) ↩︎
- Marilyn Manson, “Columbine: Whose Fault Is It,” Rolling Stone, Junio 24, 1999. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
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