§ 5.22. Los umbrales de la soberanía

Estos son los umbrales de la soberanía: El rey habita un umbral entre lo humano y lo divino (0.11, 0.12, 1.6), entre lo público y lo privado (1.12) y entre lo legítimo y lo violento (0.10, 1.17). Todos los soberanos posteriores desarrollan estos umbrales.

El dandi habita un umbral entre lo real y lo ficticio que se desarrolla en relación a la  genealogía y al umbral entre lo público y lo privado (2.2, 2.7). Sin embargo, al haberse secularizado este tipo de soberano ya no habita en la penumbra entre lo humano y lo divino sino entre lo humano y lo inhumano, es decir, entre el individuo y la mercancía (2.10, 2.11, 2.12).

La celebridad lleva el umbral entre lo público y lo privado a un nuevo nivel de indistinción que tiene lugar en las genealogías de los medios modernos de comunicación. Acorde a este cambio, el umbral entre lo legítimo y lo violento deja de estar atado estrictamente a la esfera política y se traslada a los lugares de producción cultural (3.3). En una fase aún más avanzada de secularización, la celebridad crea un nuevo umbral entre el exterior y el interior del mundo que surge de la indistinción entre lo público y lo privado (4.4, 4.5, 4.8). La fase más reciente, en la que la secularización ha alcanzado su extremo y se vuelca hacia lo religioso (5.10), el influencer anula totalmente la distinción entre público y privado y real y ficticio (5.14, 5.15, 5.18, 5.19). Bajo su régimen entramos en una poderosa irrealidad mediática.

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