§ 9.25. White Bear

Victoria, una mujer sin memoria, despierta en una habitación desconocida. No sabe quién es ni cómo llegó a este lugar. A su alrededor, en el piso, hay un reguero de pastillas y un televisor encendido con un símbolo extraño en la pantalla. Baja a la sala pero no reconoce los objetos ni las personas en los portarretratos. Al salir al patio trasero se da cuenta de que está en un suburbio, pero desde las ventanas la gente la graba con celulares. Les grita que no sabe quién es y les pide ayuda. Nadie reacciona ni se acerca para hablarle. Las únicas personas que parecen querer interactuar con ella, llamados cazadores, llevan máscaras e intentan matarla con todo tipo de armamento. Este es el inicio de White Bear, el segundo episodio de la segunda temporada de la serie de televisión británica Black Mirror.

A medida que progresa el episodio nos enteramos que el símbolo que apareció en el televisor es una señal que transforma a la gente en voyeurs pasivos que solo quieren presenciar el mundo a través de sus celulares (recurso que el episodio comparte con They Live de John Carpenter. 9.18). Sin embargo, Victoria parece ser inmune a esta. Mientras huye de sus agresores se topa con otra mujer que tampoco es afectada y juntas deciden ir a la estación de televisión White Bear, desde donde supuestamente se transmite la señal, para destruirla. Justo cuando están a punto de desactivar el transmisor, se revela que todo ha ocurrido en un estudio llamado White Bear Justice Park, en el que se graba un reality sádico para torturar criminales. Victoria fue encontrada culpable por grabar con su celular mientras su novio asesinaba a una niña. Cada persona que encuentra en su desventura es un actor entrenado para aterrorizarla; las personas que la graban con sus teléfonos móviles son en realidad visitantes del parque. Todas las noches, luego de que termina la transmisión, le borran la memoria para empezar el show de nuevo al día siguiente.

Todos las características del paradeisos convertido en lugar terrible aparecen aquí; el Parque de Justicia White Bear es show de telerrealidad, parque de cacería e inframundo en un solo lugar. Para empezar tenemos un parque cerrado no muy diferente a Westworld (6.17), en el que tiene lugar un acto de cacería, sin embargo esta no solo se realiza por medio de armas convencionales, buena parte del asedio viene de los visitantes del parque que acosan a la víctima con las cámaras de sus celulares. Vemos aquí una representación perfecta del nuevo tipo de cacería mediática que ya abordamos con The Truman Show (9.16). Por otra parte, además de la cacería convencional y mediática está el nivel oculto que solo aparece al final del episodio, el parque es también un espectáculo entre un reality show y un zoológico (6.7, 6.8, 6.18, 7.17) que exhibe a la víctima como una animal, un “otro” que debe ser cazado (6.17, 7.20, 7.23). Al igual que en muchos otros lugares terribles que hemos examinado, esta situación produce una suerte de inframundo dentro del parque, que se convierte en un verdadero infierno de persecución y culpa (0.7, 1.2, 3.3.3, 6.4, 6.11, 6.15, 6.17). 

Aquí cabe resaltar que la relación entre el voyeur y su víctima está firmemente asentada en la dinámica de la alteridad que he venido exponiendo en esta segunda parte (0.24, 0.26). Los desarrollos más recientes a esta dinámica revelan la presencia de un nuevo tipo de cazador/voyeur que abarca tanto al público como consumidores de imágenes, como también al establecimiento tecnológico y mediático que facilita la captura de estas imágenes. El terreno de juego de este nuevo cazador/voyeur no está limitado por las barreras físicas de un paradeisos (0.3, n. 2), las fronteras del lugar terrible surgido de los medios de comunicación se han hecho difusas y es la esfera tecnológica y legal (como en el caso de las maquilas y ZPEs) la que determina sus límites.

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